CHINA: El proceso de reforma económica
Desde 1949 China está desarrollando un proceso que se inició con una revolución de signo marxista al frente de la cual se erigió un líder casi mítico, en torno al cual se desarrolló una especie de “culto a la persona”, se trató de Mao Zedong. Luego de recorrer un camino ortodoxo, de rígido centralismo político y económico, tras su muerte en 1975, la nación entró en un proceso de reformas que, además de constituirse en uno de los más claros ejemplos de heterodoxia en todos los planos, ha transformado a China en una potencia global en el siglo actual.
El proceso de reformas se desarrolló, básicamente, en tres etapas: desde 1978 hasta los años noventa; las que se sucedieron a lo largo de esa década final del siglo, particularmente en la segunda mitad, y una nueva era a partir de su ingreso a la Organización Mundial de Comercio (OMC), en el año 2000. El propósito era la construcción de una economía de mercado, dentro del formato socialista, sobre la base de una estrategia que se desarrolló con permanente monitoreo y ajustes. Su impulsor, Den Xiaoping, ilustraba en una frase la filosofía que lo inspiraba: “cruzar el río piedra a piedra y no de un salto”.

De esa forma, se desarrolló un proceso de cambios profundos, pero sobre la base de raíces muy firmes: la tradición filosófica y cultural oriental y el modelo de comunismo que había desarrollado el período maoísta. Se trató del desarrollo de reformas graduales que buscaron como objetivo a mediano plazo, el fortalecimiento de su voluminoso mercado interno y, para ello, impulsar una clara mejora en la calidad de vida de su gente.
Una primera etapa abarcó dos lineamientos fundamentales: las llamadas Cuatro Modernizaciones, que se aplicaron, gradualmente, a la agricultura, la industria, el ejército y la ciencia y la tecnología; el segundo lineamiento fue el desarrollo de una “política de puertas abiertas”, destinada a marcar presencia en el comercio internacional. Básicamente, las medidas fueron las siguientes:
-Desestructurar el sistema colectivista y desarrollar aperturas planificadas sin perder el control estatal y manteniendo el gradualismo
-Luego de encaminada la agricultura, se encaró la desregulación de la industria dando mayor autonomía a las empresas, de esa forma, se permitió el ingreso del capital privado y del extranjero
-El establecimiento de un sistema dual de precios, uno para el mercado interno y otro para la exportación, mecanismo que se abandonó luego por exigencias de la OMC
-La apertura al comercio exterior comenzó a tomar fuerza luego de consolidadas las bases de la producción en lo interno, desarrollando una desregulación que abarcó también al plano financiero. Los objetivos fundamentales de esta política fueron: atraer capital y tecnología de fuera de fronteras y fomentar la exportación de manufacturas
-En la década de los años ochenta se crean las Zonas Económicas Especiales, donde se permitía una legislación económica más abierta, símil de lo que conocemos en nuestro medio como Zonas Francas.
A medida que se iban afianzando las medidas reformistas, va surgiendo la necesidad de nuevas reformas en otros ámbitos. Por otra parte, el éxito del programa reformista de Deng Xiaoping hizo que sus sucesores continuasen el proceso. En la década de los noventa se produjo un giro importante en la estrategia de transición, pasando de las reformas escalonadas y cautelosas de los ochenta a un programa de liberalización mucho más profundo.
Ese giro se realizó con una relativa facilidad y con éxito, lo que constituye uno de los rasgos más llamativos de la transición hacia el mercado que tuvo China. En efecto, los resultados de las reformas llevadas a cabo hacían del país una economía cada vez más afín al modelo capitalista, lo que a su vez hacía necesario cambios normativos e institucionales para afrontar ese nuevo contexto. De este modo las medidas reformistas de esta etapa, las cuales duran hasta hoy, se han centrado en mejorar el entorno legal y regulatorio y en crear nuevas reglas acordes con su nueva economía.
Las empresas estatales siguieron cumpliendo un papel fundamental ya que se encargaban de la industria pesada y de sectores considerados estratégicos, absorbiendo, de esa manera, una alta proporción del empleo, así como atendiendo específicamente los servicios sociales. Estas políticas constituyeron una transformación fundamental en la economía china. Hubo un efecto positivo inmediato sobre los ingresos fiscales, pero también hubo, algunos contrastes. En efecto, un grupo de los trabajadores estatales perdieron su condición de “funcionarios privilegiados”, al quedar sin efecto algunos mecanismos burocráticos.
También en la banca y el sector financiero se dio un proceso de apertura y liberalización, aunque manteniendo los resortes del manejo por parte del Estado, sobre todo en cuanto a la política monetaria, el monopolio de la emisión, y otras actividades significativas. En el año 2003, se creó un organismo de carácter revolucionario para el régimen, la Comisión de Reglamento Bancaria de China, destinada a coordinar acciones entre la banca pública y la extranjera.
La transición hacia la política de mercado se acentúa desde diciembre de 2001, cuando el país se adhiere a la OMC. Como consecuencia de ello ha tenido que asumir la normativa de esta organización, es decir, una serie de compromisos de apertura y liberalización de sus relaciones económicas con el exterior, que han dado lugar a nuevas reformas, así como también las transformaciones previas que condicionaron la adhesión. Estos cambios han tenido consecuencias trascendentales para la economía china y para sus relaciones comerciales y de inversión con el resto del mundo.
El cumplimiento del acuerdo trajo aparejado una reforma legislativa que ha ocasionado importantes cambios; probablemente, el más significativo sea la eliminación de determinados requisitos que China exigía a la inversión extranjera, tales como la obligación de exportar, la utilización de tecnología avanzada, el mantenimiento de un balance determinado en divisas y la obligación, para algunas empresas, de adquirir equipo, componentes y materias primas en China.
Además, de los acuerdos se deriva la apertura de la inversión extranjera a actividades como la banca, los seguros, la distribución comercial y las telecomunicaciones. En la mayor parte de los sectores la liberalización se está llevando a cabo de forma progresiva, tanto en el ámbito geográfico como en los porcentajes de participación extranjera permitidos, cumpliendo el calendario de liberalización previamente acordado. También es importante tener en cuenta que la presencia de China en los flujos de inversión directa mundiales, sobre todo como receptor, ha aumentado notablemente desde el inicio de la reforma, convirtiéndose en los últimos años en uno de los referentes globales del tema.
INDIA: De colonia a potencia global
La India alcanza la independencia del dominio británico puntualmente el 15 de agosto de 1947, luego de un particular y extenso proceso de lucha anticolonial. El mismo se corona en el particular contexto del mundo de post guerra, conjuntamente con otros movimientos descolonizadores que ocurren en varias regiones.
El proceso tuvo singularidades que estuvieron vinculadas, tanto a las características del dominio colonial británico como a la tradición cultural hindú. Entre los hechos más significativos se destacan:
-Confluyeron movimientos insurreccionales con la resistencia civil y no violenta liderada por Mahatma Gandhi
-El fenómeno de la Partición, que confluyó en la división del territorio en dos estados independientes: la India, con mayoría de religión hindú, y Pakistán, de mayoría musulmana
-El proceso de división y demarcación de fronteras, tuvo como consecuencia hechos de violencia que provocaron grandes desplazamientos y miles de muertes

Lograda la independencia, la India comienza otro camino, el de la construcción de un estado nación moderno, a la vez que inicia un arduo y dificultoso proceso de inserción y posicionamiento internacional. Al liderazgo de Gandhi le suceden los de Jawaharlal Nehru e Indira Gandhi, la hija de Mahatma, quienes debieron lidiar con dificultades profundas, enraizadas en una tradición milenaria, como son el caso del sistema de castas, a lo que debe agregarse la superpoblación y la pobreza extrema. La realidad marca el complejo panorama de una población de mil doscientos millones de personas que hablan quince lenguas y mil seiscientos dialectos regionales diferentes.
Esa diversidad poblacional dificultaba en extremo la integración nacional, a lo que debe agregarse el nada menor tema religioso. El 82% de la población profesaba el hinduismo, el 12% el islam, en tanto el resto se repartían entre el cristianismo, el sikhismo y otras religiones. Debe tenerse en cuenta que, en la cultura oriental, la religión tiene una influencia muy fuerte, hace a la esencia de la existencia, con un sentido de profundidad mucho mayor que la que puede observarse en la cultura occidental.
Nehru e Indira y su hijo Rajiv, junto con el economista Manmohan Singh, son los conductores de la liberalización institucional y económica. Encarnan la capacidad de los líderes políticos de modificar, a través de una acción sostenida, las estructuras básicas de una nación, tal como lo había sido Den Xiaoping en la China. Los procesos de cambio no han concluido en la India, pero la dinámica y varias de las direcciones impuestas por Nehru e Indira están en la base de la nueva fortaleza y estatus logrados por esta potencia.
El fenómeno de la partición, traumático como pocos, demandó la separación de comunidades, arreglos económicos e institucionales, pero sobre todo un cruento proceso de desplazamiento de grupos que querían vivir en el Estado donde su religión era mayoritaria. En unos pocos meses, de diez a doce millones de personas dejaron sus lugares de residencia; en medio de un colapso total del orden, un millón de personas murieron por enfrentamientos, masacres e inanición. Fue un episodio que dejó traumas difíciles de curar entre India y Pakistán.
Liberación y crecimiento de la economía
Manmohan Singh, político, economista y dirigente del Partido del Congreso, que ejerció como el decimocuarto primer ministro de la India entre el 22 de mayo de 2004 y el 26 de mayo de 2014, fue uno de los que encaminaron la economía de la India hacia nuevos rumbos. Antes que él, Rajiv Ratna Gandhi, hijo de Indira, quien fue el sexto primer ministro de India desde el asesinato de su madre el 31 de octubre de 1984, había iniciado el proceso.
Este último rompió las tradicionales estructuras político administrativas del país, al tiempo que asumió la tarea de combatir la corrupción. Modernizó las fuerzas armadas y desarrolló la inclusión informática, promoviendo la innovación tecnológica a partir de la década de los noventa. En ese marco, se creó un centro de investigación avanzada en la ciudad de Pune y se construyó una súper computadora de bajo costo en el acotado lapso de tres años.
Sobre esa base, Manmohan Singh llevó adelante la construcción del proyecto “India potencia”, basándose en la estrategia de la retracción del Estado, acompañada con un fuerte proceso de desregulación. Este proceso también puede considerarse como resultado del impacto que significó la caída del régimen soviético, que había influido fuertemente en la consolidación de estados fuertes, siguiendo su modelo, que comienzan a ser modificados a partir de los nuevos tiempos que se instalan hacia finales del siglo XX.
El marco político lo establece la conformación del BJP, Bharatiya Janata Party, un nuevo partido nacionalista que logró la mayoría hacia fines de la década, basando su prédica política en el apoyo a las medidas redistributivas, poniendo especial foco en la salud y la educación. Se trata de un modelo de nacionalismo de derecha, pero no conservador ni esencialmente religioso. Tiene como objetivo crear un estado industrializado y fuerte, homogéneo y unido en lengua, cultura y religión.
Entrando específicamente en su economía, se trata de un país eminentemente agrícola, con el 72% de su población en el sector rural. En su conformación, conviven estructuras arcaicas y con históricas deficiencias en infraestructura, con su carácter de potencia exportadora de servicios y alta tecnología, Su promoción de ingenieros y tecnólogos supera ampliamente a la de Estados Unidos; tiene, además, una clase media medianamente educada y fuertemente consumidora, lo cual la dota de un relevante mercado interno.
Durante la primera mitad del siglo XX, siendo aún colonia británica, el producto nacional de la India creció a una tasa de 0,7% anual en tanto que la población lo hizo a una tasa de 0,8%, de esa forma, se mantuvo estancado el ingreso per cápita. Pero, desde la independencia, entre 1950 y 1991, el crecimiento económico trepó al 3,9% y la población se incrementó a razón del 2,2%, con lo cual se consiguió una mejora del 1,7% anual en el ingreso per cápita. Además, debe tenerse en cuenta que, por sus avances en educación y salud, India se situaba en una posición internacional bastante mejor en lo referente al índice de desarrollo humano.
El Primer Plan Quinquenal de Desarrollo, llevado adelante entre los años 1951 y 1956, tuvo objetivos relativamente modestos, básicamente de reconstrucción de los daños causados por la Segunda Guerra Mundial y la partición del país a la agricultura y la infraestructura. Sucesivamente, hasta 1990, se desarrollaron en total siete planes quinquenales, en los cuales, progresivamente, se fue avanzando en la desregulación y el desarrollo. Este proceso se destaca por no haber estado atado a ningún tipo de estructuras ortodoxas de ninguna tendencia, con el agregado, no menor, de que enfrentó situaciones de endeudamiento, debiendo acceder al financiamiento exterior.
En la década de los noventa aparece en toda su dimensión la figura de Manmohan Singh, que lleva adelante significativas reformas económicas. Devalúa la rupia y potencia los ingresos por exportaciones. Igualmente, se abolieron las licencias de casi todas las ramas industriales y se autorizó hasta un 51% en acciones a la inversión extranjera porcentaje que luego se ampliará superando la barrera del 70%.
Una de las explosiones más trascendentes fue la de la industria automotriz, pasando de la fabricación de 190.000 unidades en 1991, a 500.000 en 2001, lo cual implica un crecimiento del 163% en solo una década. Otra rama destacable fue la de la industria del software, en la que, a nivel global, desplazó a Alemania, quedando en el cuarto lugar, solamente superada por Estados Unidos, Japón y China, alcanzando el 15% del total de las exportaciones del país.
En el período 1999-2004, gobernado por el BJP, que representaba los intereses de las clases urbanas, las reformas continuaron y el crecimiento se centró en las tecnologías de información y los servicios de procesamiento de negocios, los call centers. El gasto público se redujo en las áreas de salud y educación. En lo económico, optó por la globalización y priorizó el crecimiento sobre el bienestar. Lanzó un gran proyecto carretero para unir las principales ciudades de la India, el llamado “Cuadrángulo Dorado”, y promovió la privatización de empresas públicas, dando preferencia a la inversión extranjera, que aumentó considerablemente.
Bajo el gobierno de M. Singh, 2004-2014, se dio un elevado crecimiento que llegó a 9% en 2007, y la India quedó como la segunda economía grande de más rápido crecimiento en el mundo, detrás solamente de China. Se realizó la reforma de los sistemas financiero y bancario y del sector de empresas públicas. Se continuó el ambicioso programa de carreteras, pero también se registraron logros en salud, especialmente rural y en educación rural, así como en educación superior técnica. Igualmente, se promovió el empleo rural, al tiempo que se decretó que parte de las ganancias de las compañías debían invertirse en proyectos sociales.
LOS BRICS: El nuevo orden mundial
Se trata, básicamente, de un grupo internacional de economías emergentes y en desarrollo creado en junio de 2009, en el marco de una nueva realidad global. Originariamente, de ahí sus siglas, fue integrado por Brasil, India y China, sumándose luego Sudáfrica. Actualmente lo integran nueve países, habiéndose incorporado Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia, igualmente participa, aunque no como miembro pleno, Arabia Saudita.
- Sus objetivos fundamentales, y declarados, se nuclean en tres puntos fundamentales:
- -Cooperación económica y comercial
- -Desarrollo de una arquitectura financiera, establecimiento de un Nuevo Banco de Desarrollo
- -Obtener una mayor y más poderosa representación global
Como puede apreciarse, la razón de ser de su conformación lo constituye lograr un posicionamiento internacional más fuerte, con una base más sólida e institucionalizada, para competir de la mejor forma en el comercio global, así como transitar hacia una mayor independencia respecto a las divisas hegemónicas, como son, básicamente el dólar y, en menor medida el euro.
El origen del término “BRICS” se atribuye al economista Jim O’Neill, quien en 2001 hizo referencia a Brasil, Rusia, India y China en un informe del grupo de banca de inversión Goldman Sachs. Haciendo una proyección, estimó que las economías de estos países serían las principales del mundo hacia 2050. Luego de varias reuniones informales desde 2006, el primer encuentro oficial de los BRIC se produjo el encuentro en Rusia en 2009, comenzando su formalización. Sudáfrica se sumó en 2010 y se da inicio a las reuniones anuales, que han servido como plataforma para discutir estrategias de cooperación económica, políticas de desarrollo sostenible y asuntos geopolíticos.
Cada miembro se destaca económicamente por diferentes motivos: Brasil por su economía agrícola y energética; Rusia por ser un gigante en la exportación de petróleo y gas natural; India por su economía de rápido crecimiento, destacada en servicios y manufactura con fuerte base de talento técnico; China, convertida en la “fábrica del mundo”, dotada de fuerza laboral masiva y una producción industria en expansión sin precedentes. Finalmente, Sudáfrica convertida en la economía más grande de África y líder en la extracción minera.
No obstante las proyecciones ambiciosas, la década de 2010 trajo desafíos económicos y políticos en la realidad interna e internacional de todos sus miembros. En efecto, volatilidad de precios internacionales en productos estratégicos, inestabilidad política e institucional, conflictos de diversa índole, fueron problemas frecuentes que debieron afrontar. Este panorama reveló algunas vulnerabilidades, cuestionando su capacidad para conformar un frente económico unificado; igualmente, su estructura aparece al momento satisfactoriamente consolidada.

Actualmente suman más del 40% de la población mundial y más del 30% del PIB global, por encima del G7 conformado por las potencias occidentales. Por esa razón abogan por más representación en las instituciones financieras internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, para conseguir más incidencia en la toma de decisiones económicas a nivel global. Dos iniciativas en esa línea han sido el Nuevo Banco de Desarrollo y el Acuerdo de Reservas de Contingencia, mecanismos financieros alternativos que reflejan sus intereses y los de otras economías emergentes.
Uno de los principales desafíos del grupo, ahora llamado BRICS+ por sus nuevas incorporaciones, es la coordinación de políticas y agendas entre países con economías y sistemas políticos tan diversos, también la disparidad en sus estructuras económicas, niveles de desarrollo y políticas internas es un obstáculo para su acción conjunta. Subsisten tensiones geopolíticas internas, disputas fronterizas y alianzas con potencias fuera del grupo, lo cual plantea retos para la cohesión del bloque. En el plano económico, enfrentan la dependencia de los mercados de materias primas, la volatilidad de los mercados financieros globales y la necesidad de diversificación. También la gestión de las relaciones con el resto de las potencias, así como la reforma de las instituciones financieras internacionales.
Este rápido pantallazo procuró marcar y puntualizar procesos que se iniciaron décadas atrás y que hoy, en plena tercera década del siglo XXI, están cobrando una nueva dimensión y trascendencia. Más allá de marchas y contra marchas, de la continuidad, aunque no tan cómoda y absoluta, de la hegemonía de occidente en algunos aspectos, no cabe duda que la realidad mundial ha cambiado y el equilibrio de fuerzas se ha modificado de forma irreversible.
En la próxima columna sobre el tema, abordaremos la situación internacional actual, los conflictos y la naturaleza de las crisis de nuevo cuño y los desafíos que la disruptiva realidad plantea al Leviatán tan poderoso durante dos siglos y que ahora enfrenta riesgos que le eran desconocidos o, al menos, no significaban una preocupación real.
Julio Rapetti
Material de consulta
- El proceso de reforma económica de China y su adhesión a la OMC/Ana I. Salvador Chamorro/Universidad de León
- El ascenso de la India: de colonia al umbral de gran potencia/Javier Alcalde Cardoza/Pontificia Universidad Católica del Perú
- India: una potencia emergente/Gloria Gaete Venegas/Universidad de Chile
- José Manuel Cuevas, Bogotá, 1996/elordenmundial.com
- Flaviano Correia Cardoso/Le Monde diplomatique




