20 de mayo por siempre
Nuestra generación vivió, entrando a la adolescencia, el crecimiento de la tensión social, el enfrentamiento en las calles y la imposición de un modelo político represivo.
Mi galería de imágenes personales, me retrotraen a una mañana de invierno, en la esquina donde se cruzan Justicia y Amézaga, que en ese entonces se llamaba Cuñapirú. El viento frío de la mañana nos golpeaba en la cara y la solapa y los titulares de los diarios anunciaban: “El gobierno disolvió el Parlamento”.
Estaba a pocos días de cumplir quince años
Vendrían tiempos de censura y mordaza, de prohibiciones y silencios. Del peor de los grises y de un oscurantismo que negaba toda forma de luz, en los colores, las formas, los sentimientos, las canciones. En suma, en cualquier forma de alegría o cualquier otra señal que convocara a la esperanza.
Pero no podíamos imaginarnos en ese momento que la realidad nos pondría de cara al peor de los horrores, a ser testigos de cómo se “disuelve” una persona y se la sumerge en la fosa profunda de la nada. Se la transforma en algo que no es carne, ni hueso, ni sangre, ni cenizas, que no tiene identidad, que la tierra se ha devorado.
Ya entrada la tercera década del siglo XXI, sentados en el living de casa, Franchesco me pregunta: “¿Cómo se hace para desaparecer a una persona?” Busqué la respuesta menos tortuosa y truculenta para explicar ese pérfido latrocinio humano: “Se las pone en un lugar para que nadie las pueda encontrar”. Y el niño me responde con la certeza de quien ha llegado a una conclusión: “¡Claro! Por eso guardan las fotos, para no olvidarse de ellos”.
Termino con una evocación que, además de definir con total exactitud la perversa magnitud del homicidio, permite apreciar la dimensión de la clara y sabia intelectualidad de don Carlos Quijano, quien, desde su exilio en Méjico, publicó sobre el episodio:
“Zelmar Michellini y Héctor Gutiérrez Ruiz fueron asesinados por la vesanía satánica de un anticomunismo falaz y cerril que, en pleno siglo XX, sigue buscando, para inmolarlas, otras brujas en otro Salem”
No olvidaré
Para que haya servido de algo tanto desvelo
Para que no se pierda el poema bajo el sombrero
No olvidaré
Para poder hablarle a mis hijos de los abuelos
Para que un día al fin descansen justos los huesos
No olvidaré
Pedro Pastor Guerra / Nicolas Galo Martos Redin / Alvaro Navarro Lazaro / Alan Denis De La Sierra




