El ARTE EN SU ESENCIA: Para mirar con los ojos y el alma
El arte es una función esencial del ser humano, indispensable tanto al individuo como a las sociedades y se ha impuesto desde los orígenes prehistóricos, el homo sapiens, seguramente a muy poco de comenzar su andar por la existencia, entre otras actividades inherentes a su naturaleza, y que hacen a su propia supervivencia, comenzó a cultivar esta actividad que nos ocupa.
Algunos críticos como Arnold Hauser, vinculan la pintura del paleolítico, primeros ejemplos conocidos de una forma de expresión plástica, algunos de cuyos ejemplos se conservan en cavernas y pasadizos recónditos, a la caza y a una finalidad práctica. En efecto, era una forma de supervivencia, mucho antes de concebirla como una forma de expresión impulsado por una necesidad estética. Su teoría se basa en el concepto de que, ese individuo, que vivía en estado de completa incertidumbre, creía que, al pintar a un animal, se estaba comenzando a apoderar de él, lo estaba convirtiendo en su presa.
La visión de Hauser está en sintonía con una línea de pensamiento, muy en boga hacia la segunda mitad del siglo XX, de matriz claramente materialista, que sostiene la presencia de la materia como condición previa a toda concepción de tipo sensible y espiritual. Su argumentación es que, dependiendo del azar que significaba conseguir alimento y la urgencia que el hecho supone, aquel individuo no estaba en condiciones de elaborar ninguna elucubración que pudiera identificarse con alguna forma de “imaginación”.
Otros pensadores, desde otra óptica filosófica, como es el caso del erudito francés René Huyghe, vinculan el arte a la propia esencia de ese homínido, “no hay arte sin hombre, pero quizás tampoco hombre sin arte; por él se expresa el individuo más completamente, se comprende y se desenvuelve mejor. . . El ser aislado o la civilización que no llegan al arte están amenazadas por una secreta asfixia espiritual, por una turbación moral.” (René Huyghe “El arte y el hombre”)
Por su parte, el crítico catalán Alexandre Cirici, expresa que el arte es la creación de espacios para la vida del hombre o de objetos para su uso. De acuerdo a su visión, la creación artística muestra dos facetas: por un lado, una parte física, que se refiere a la organización y manejo de la materia, la misma implica técnicas y habilidades. Por otro, tiene un lado psicológico o expresivo, transmite un mensaje, una señal; despierta en el receptor una sensibilidad, una evocación, una referencia interior.
Expresa que todo elemento que el ser humano crea muestra esas dos caras, por ejemplo, tanto una escultura como una máquina industrial, aunque, en primera instancia, la primera parecería estar más ligada al costado estético, en tanto que la máquina tiene un uso eminentemente práctico. Además, toda creación refleja siempre un ámbito histórico social, es un relato enmarcado en un entorno determinado, refleja un acervo cultural y, a la vez, expresa una vivencia colectiva.

El genio de Miguel Ángel, la “cresta de la ola” del Renacimiento italiano del siglo XVI y la maquinización industrial del siglo XIX. Ambas formas de expresión artística, en tanto ejemplos de creación humana
Por esa razón, rechaza todo criterio selectivo o de calificación de grado o calidad, lo cual resultaría totalmente arbitrario. Concebido de esa forma, es arte tanto una catedral como un horno de barro, la escultura más monumental y una artesanía, un cuadro pintado al óleo y el dibujo de una caricatura.
El también español José Camón Aznar, definiendo al arte, expresa: “Los continuos y sensacionales descubrimientos de pinturas rupestres nos imponen meditación ante el misterio más auroral, más impregnado de humanidad: el de la aparición del Arte, . . . índice de soledad, poder casi divino de creación, de afirmación.”
Por el arte, el hombre se separa de lo unánime, de esa especie de inocencia vegetal, de la pura “fruición germinal”, utilizando sus palabras literalmente. De cara a esa soledad es que comienza la batalla, y de esa lucha surge lo específicamente humano, Aquí coincide con Arnold Hauser: “la posesión de un ser no existe hasta que no se posee su representación, hasta que no ha pasado por la conciencia.” (José Camón Aznar/Las Artes y los días/Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, 1964)
El filósofo, ensayista y poeta alemán Martin Heidegger, considera que el arte no es mera estética o decoración, para definirlo utiliza el término “aletheia”, algo así como “poner a la vista la verdad», descubrir el ser de las cosas y, de esa forma, configurar un mundo. En su obra “El origen de la obra de arte” de 1935, desarrolla el concepto de que el arte revela la tensión entre el «mundo», el decir del sentido humano y la «tierra», lo oculto y material.
Algunos conceptos básicos de su teoría son:
-Concibe el Arte como “desocultamiento” o búsqueda de la verdad, en ese sentido, el arte no copia la realidad, sino que crea verdad, mostrando al ente (el ser) tal como es, no como un objeto de uso.
-Mundo y Tierra: La obra de arte levanta un mundo, que sería el contexto, permitiendo a la tierra (lo material, la naturaleza) ser tierra, sostenerla como tal.
-Diferencia la obra de arte de los utensilios. Mientras estos últimos, por ejemplo, unos zapatos, se agotan en su uso, la obra de arte revela su propio ser, por eso permanece en el tiempo.
-El artista rinde homenaje a la materia (piedra, color, madera) permitiendo mostrar su verdadera naturaleza, no solo como material de construcción, sino como parte de una esencia más profunda.
-Para Heidegger, la poesía es la forma fundamental del arte, el lenguaje es el medio que fundamenta la verdad y el habitar humano.
Su estética desborda la subjetividad para entender el arte como un acontecimiento ontológico, un camino hacia el ser que ha sido olvidado por la técnica moderna y la metafísica.
Arte y sociedad
Con el correr de los siglos, los grupos humanos que se fueron conformando, desde las primigenias hordas paleolíticas, atravesando la etapa de la aldea neolítica, pasando por nucleamientos mayores, hasta llegar a la conformación de lo que hoy conocemos como civilizaciones, el arte se ha constituido en un producto esencial, infaltable, insustituible. Una forma de expresión que bien puede decirse que identifica a un agrupamiento humano.
Por necesidades materiales, como la de levantar construcciones para vivir, para honrar y orar a los dioses, para sepultar a los muertos, para crear espacios de convivencia, el ser humano ha creado arte. Para conformar el entorno adecuado e indispensable para lograr una mejor forma de compartir la vida y las diferentes experiencias, ha creado figuras en diferentes materiales, ha reproducido imágenes en superficies diversas, conjuntamente con el desarrollo de otras formas expresivas.
También, el arte ha sido una forma de ejercer y transmitir poder, pensemos, por ejemplo, en el arte practicado en el antiguo Egipto. El estilo de la representación figurativa, tanto en la estatuaria como en la pintura, estaba marcada por lo que los críticos denominan hieratismo; en efecto, las figuras de los faraones y su familia, eran representados de forma frontal, solemne, transmitiendo y exigiendo respeto y consideración.
Este fenómeno se observa en otros múltiples ejemplos a lo largo de la historia, podría mencionarse como casos emblemáticos, el vínculo del muralismo mejicano con la Revolución de 1910, o la escultura soviética a partir del período estalinista. Durante el Renacimiento, papas y monarcas se hacían retratar por los artistas más cotizados del momento. En todos estos casos, se evidencia la deliberada intención de utilizar el arte con un efecto propagandístico, destinado a engrandecer regímenes, sistemas y personajes.
Veamos algunos ejemplos a este respecto:
-Cuando los emperadores romanos quisieron evidenciar su poder se hicieron retratar en estatuas de mármol, posteriormente policromadas. En determinado momento, quisieron transformar ese poder en universal, para ello hicieron acuñar su perfil en las monedas que corrían por cada rincón del imperio, desde Oriente hasta la Britania. La imagen del soberano es inseparable de la ostentación de su rango.
-Un caso emblemático es el del retrato ecuestre de Carlos V, una obra maestra del pintor veneciano Tiziano Vecellio. En este caso, la pintura se expande en campos simbólicos para competir con la escultura en la definición del soberano, del príncipe renacentista y, en definitiva, del emperador. El escenario histórico se traslada desde el Imperio de la antigüedad hasta el Renacimiento europeo, pero siempre el arte al servicio del poder.

El emperador Carlos V retratado por Tiziano
– Frente a la potencia militar del emperador (toracato) el papa es la autoridad espiritual (togato) haciendo visible en sus imágenes la separación del poder que un día concentraron los césares y augustos. Julio II, el papa guerrero del siglo XVI, es el mejor ejemplo del pontífice que renuncia a su imagen “beata” para transmitir autodeterminación y poder en la profunda gestualidad de su rostro. Entendió como nadie la necesidad de hacer visible el poder en las obras de arte y utilizó otras estrategias y otro intérprete, el genial Miguel Ángel, la sublime personificación del poder en el arte.
Visto de cualquiera de estas formas queda claro que el Arte es solidario del hombre; con diversidad y ligereza como sus costumbres, cambia según los siglos y las latitudes. Por lo tanto, es inconcebible tratar de historiar el arte de forma aislada, como si se bastara a sí mismo; pero no es lo más conveniente confundir entre el arte y la historia, es decir que ninguno de los dos depende del otro.
En ese sentido, pueden sacarse varias conclusiones a partir de interrogantes muy puntuales:
-El arte es reflejo de la historia
-El arte es reflejo de la psicología
-El arte impone y libera sentimientos en el ser humano
-Las formas tienen una vida independiente
-El arte se relaciona con el pensamiento y la belleza
El artista frente su obra
Miguel Ángel decía que esculpir a cincel consistía en liberar a la Humanidad que habitaba dentro de la mole de piedra, de hecho, su serie de los esclavos son ilustrativos a ese respecto, alguno incluso, que parece haber quedado inconcluso, tiene su cara oculta y, como dice algún historiador del Arte “jamás conoceremos su rostro”, “sumergido” en un eterno sin tiempo dentro de un bloque de piedra. En línea con el pensamiento del genial artista, el niño que observa al viejo escultor trabajando en su taller, en el relato-cuento de Eduardo Galeano, es elocuente en su pregunta al ver aparecer el rostro del personaje: “¿cómo sabías que adentro de la piedra estaba ese señor?”

Como pocos y pocas veces en la vida, el creador frente a su obra se siente un vencedor absoluto, ha vencido a la ineternidad, disfruta de una locura que lo separa del resto del Universo cotidiano y camina sin sombras entre una multitud de rumores y luces que parece que no hablan ni iluminan otra cosa que no sea su propia obra. No lo seduce la fama ni el logro material, su conquista tiene otro valor sublime.
Ha derrotado muchas cosas, ha vencido definitivamente al olvido y, seguramente también ha conseguido para siempre un reconocimiento que lo enternece. Un tipo de celebridad exclusivamente humana lo ha invadido y se enciende en su ser un halo de vanidad que nadie se atrevería a juzgar. Definitivamente, es un(a) progenitor(a) que ama y se desnuda hasta descarnarse, un “algo” lo sumerge en un remanso que, al mismo tiempo, le exigirá esfuerzo y dedicación permanentes, una agitación constante.
Pero, ¿la obra de arte se explica solamente por la inspiración o requiere esfuerzo? Dijo una vez el artista español Pablo Picasso: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando. No esperes a que llegue la musa; comienza a crear y ella vendrá a ti. El arte nace del esfuerzo constante.” Es definitivamente suficiente tal afirmación, pronunciada por un fenómeno “de veras”, exime de cualquier tipo de polémica.
La gran pregunta es si la creación puede derrotar a la muerte, si asegura la permanencia por encima de los avatares que experimenta el cuerpo; aún más, si puede sobrevivir más allá de la fe mística y la devoción divina. Lo cierto es que el ser humano, frente a su obra, camina y sobrevuela, vive, alucina y agoniza; habría que especular sobre cómo se produciría el enfrentamiento a la muerte en esas circunstancias, ese final que se parece a un fracaso.
Más atractivo y menos dramático es especular sobre cómo se desarrolla la convivencia del creador con esa especie de locura que lo invade frente al hecho mismo del desarrollo de su tarea, el resultado y la contemplación del mismo. Al fin de cuentas, hay un tipo de locura que es altamente creativa y enriquecedora; creativa porque permite ver más allá del velo de una realidad casi siempre relativa y con diferentes tonalidades de gris.
La visión agitada y caótica en que la locura coloca al ser creador, permite rescatar aspectos positivos de su ser; lo conmueve y coloca de frente a una parte de su ser a la que no es sencillo acceder y a la que generalmente, no se llega, entre otras cosas, por resistencias internas y ocultas. Allí entran en juego las barreras que levanta la sociedad, las vallas a menudo infranqueables que construye y que lo hacen sentir el “raro”, el distinto, el diferente, portador de un manto de sospecha.
Lo real es que, si el enfrentamiento con la muerte lo desafía, la locura lo coloca frente a un mundo desconocido, sumamente riesgoso y a la vez subyugante. Hacia afuera de ese universo interior, la platea de la humanidad contempla y disfruta el espectáculo de la creación, el arte conforma una de las partes más atractivas del escenario de la “Comedia Humana”.

EL ARTE EN ORIENTE
El arte oriental más difundido en occidente, abarca expresiones de China, Japón, India y Asia Central, se caracteriza por una profunda espiritualidad, inspirado en su filosofía y herencia cultural, bastante más que por finalidades estéticas. Es bastante diferente la concepción del arte de estas culturas, respecto a la occidental, no aparecen presentes los aspectos formales, decorativos ni de repercusión social.
Por el contrario, se caracteriza por el simbolismo, la conexión con la naturaleza y la influencia de religiones como el budismo, taoísmo y confucianismo, entre otras, las cuales aún predominan en las poblaciones de esos países. Abarca desde la pintura y caligrafía, la estatuaria hasta la cerámica, la presencia de xilografías y su muy particular arquitectura.
Desde la segunda mitad del siglo XIX, momento en que Europa tiene acceso a la obra de algunos artistas orientales, esta escuela artística ha detentado una muy fuerte influencia, la cual se ve reflejado a partir del auge de las vanguardias pictóricas. Un caso típico de este fenómeno es el del artista japonés Katsushika Hokusai, que influyó muy fuertemente en figuras de la talla de Vincent Van Gogh, Paul Gauguin y Henri Matisse.
Características principales del Arte en Oriente:
–Espiritualidad y Filosofía, es una expresión inseparable de la vida, refleja la visión del espíritu frente a los misterios del universo y la creación
–Conexión con la Naturaleza, son frecuentes lasrepresentaciones de paisajes, plantas y animales que conviven bajo un mismo plano de alma y dinámica.
–Diversidad Geográfica, ya que las expresiones del arte de la India, China, Japón, Corea y Asia Central, tienen, cada una de ellas, sus propias tradiciones.
-Ruta de la Seda, fue un factorfundamental para el intercambio cultural mediante la cual China irradió su influencia a Japón y todo el continente asiático.
Manifestaciones más destacadas:
-Pintura y Xilografías, Desde la pintura china hasta el ukiyo-e japonés.
-Arquitectura y Escultura, se destacan muy especialmente los zigurats, tejidos y trabajos en metal, y también los templos budistas.
-Arte del Extremo Oriente, expresa un mundo de signos y símbolos que busca el equilibrio y la armonía, donde hombres, animales y plantas se hallan en el mismo plano. A diferencia de la tradición occidental, el arte oriental busca la esencia interior de las cosas y lo vincula a la meditación, más que la mera representación realista de los objetos.

El Tamato-e, la forma de arte japonés por excelencia
ALGUNAS DEFINICIONES
Arquitectura
Una definición clásica establece que se trata del arte y la técnica de proyectar, diseñar y construir, modificando el hábitat humano. Nace en el Neolítico, cuando el homínido, en el desarrollo de su vida sedentaria, se enfrenta a la necesidad de construir chozas, corrales para los animales y estructuras para una existencia más estable que en el período anterior.
Su desarrollo se produce con el surgimiento de las primeras civilizaciones, momento en que se crea lo que puede definirse como entramado urbano, complejo que está compuesto por:
-Las viviendas y los centros ceremoniales
-Los núcleos urbanos con sus espacios para la convivencia colectiva
-Las construcciones de uso privado
-Las construcciones públicas, por ejemplo, las religiosas y las políticas y administrativas
La ciudad y su evolución, particularmente en Occidente, se dio el siguiente proceso:
-La ciudad medieval, en torno a fortalezas y/o a monasterios, frecuente rodeada de murallas
-La ciudad moderna, con el retorno de la vida urbana, momento en que se concibe la ciudad como “la casa de todos”
-La ciudad industrial, a partir del siglo XIX, cuando comienzan a hacerse presentes los efectos de los cambios productivos sobre el hábitat y el entorno urbano
-La ciudad contemporánea, se procede a un reordenamiento urbano, procurando el mayor aprovechamiento del espacio y haciendo frente a las nuevas necesidades
Para el análisis de una construcción desde el punto de vista de su estilo arquitectónico, se tienen en cuenta los siguientes parámetros:
-Los elementos sostenidos: arcos, bóvedas, techos, etc.
-Los elementos que sostienen: muros, paredes, columnas, pilastras
-La planta: el plano de la construcción con la delimitación de su área y perímetro
-El alzado: la perspectiva de su imagen desde el piso en función de su altura


Escultura
Se trata de una disciplina mediante la cual el artista se expresa creando volúmenes que se integrarán a un espacio determinado. Este último aspecto es fundamental para captar el concepto integral del producto resultante, se trata de volúmenes insertos en un espacio, por lo cual ambas dimensiones forman parte del mismo fenómeno.
Incluye técnicas variadas tales como el modelado, el tallado, el cincelado, y utiliza diversos materiales:
piedra madera
metal arcilla
barro cristal y vidrio
pastas estuco
mármol marfil
Cumple diferentes funciones, puede ser votiva, religiosa, decorativa, conmemorativa y puede colocarse tanto en espacios abiertos como cerrados. A su vez, hay esculturas de diversos tipos: alto o bajo relieve, de bulto redondo (bustos, estatuas), como accesorio o parte estructural de una construcción arquitectónica.


Pintura
Es el arte de expresarse por medio de figuras, para la composición, utiliza una técnica cuyos elementos básicos son la línea y el color. Para el logro de la imagen buscada se utilizan recursos entre los que se destacan muy especialmente la perspectiva y la luz.
La perspectiva constituye la forma de representar una configuración tridimensional sobre una superficie plana. Sus bases geométricas se asentaron en el siglo XV, si bien hay antecedentes anteriores, puede decirse que alcanza su plenitud en el Renacimiento italiano.
Hacia la segunda mitad del siglo XIX, con la aparición de la fotografía, la perspectiva geométrica se trivializa, Este proceso se complementa con el surgimiento del cine; mientras tanto, la pintura busca otros caminos expresivos que conducen al surgimiento de nuevos estilos como el cubismo y las llamadas vanguardias, que provocan una ruptura de la forma, así como en la composición del cuadro.

La luz es un recurso concebido en su doble aspecto, desde el punto de vista objetivo formal, es la que da apariencia y color a las formas, desde la búsqueda expresiva, constituye un recurso riquísimo en posibilidades. En algunos casos, algunos pintores llegan a representar la misma imagen, sea personas, edificios o paisajes, a diferentes horas del día, mostrando de esa manera la variación que se opera sobre ellos tanto en su color como en su forma.
En cuanto a las técnicas, las más utilizadas son:
-El óleo, pintura disuelta en aceites
-La acuarela, cuyo vehículo es el agua
-El temple, disuelta en cola, yema de huevo o sumo de plantas
-El fresco, pintura aplicada sobre el paramento húmedo de un muro o pared
-Encáustica, pintura disuelta en cera derretida
-El carbón, cuyo trazo se aplica sobre papel o cartón

ENTRE EPÍLOGOS Y CONTINUIDADES
Hace un par de días miraba en televisión una información a propósito de la creación de una especie de “araña” robot por parte de dos jóvenes ingenieros uruguayos. Luego de informarme sobre los elementos básicos de su creación, su funcionamiento y eventuales usos, me saltó una reflexión que, paradójicamente, tiene que ver mucho con el Arte como actividad.
No pude evitar plantearme la pregunta, ¿es este tipo de creaciones una nueva forma de arte? Entonces, siguiendo una metodología de análisis, razoné: es una creación humana, es una forma de expresión, tiene una finalidad de utilización, constituye un volumen que ocupa un lugar y se mueve en un espacio determinado. Como sucede con toda obra de arte, su valoración estética guardará criterios subjetivos.
Entonces recurro a la tesis del catedrático y filósofo norteamericano Arthur Danto, quien en su trabajo “El final del Arte”, publicado en el año 1995, decía textualmente: “El arte ha muerto. Sus movimientos actuales no reflejan la menor vitalidad; ni siquiera muestran las agónicas convulsiones que preceden a la muerte; no son más que las mecánicas acciones reflejas de un cadáver sometido a una fuerza galvánica”.
En el desarrollo de su tesis, Danto se apoya en el filósofo alemán Wilhelm Hegel para afirmar que, en el siglo XX, ya se había atravesado lo que denomina “Edad del Arte”, como consecuencia de ello, el arte pasaría a ser una especie de “fósil histórico”. Hegel afirmaba que las coincidencias entre el camino de la Historia y el del Arte, ya había llegado a su fin, luego de que ambos coincidieran durante mucho tiempo.
Tiene un lugar relevante en la afirmación, el hecho de que el avance científico y tecnológico le ha quitado la razón de ser al arte en su esencia misma. Por ejemplo, ya un pintor no tiene por qué desarrollar una técnica específica que le permita sugerir un movimiento porque el cine lo muestra de manera real. No tiene que buscar recursos que permitan inferir que un grupo de personas cantan, porque con un simple “click” se puede insertar un audio en una imagen.
En ese contexto, ¿qué razón de ser tiene el arte? ¿Quién hallará más valiosa una figura pintada que una imagen fotográfica perfecta? Fallecido en 2013, Danto no alcanzó a ser testigo del abrumador avance de la inteligencia artificial y fenómenos actuales que le son derivados, con lo cual, es fácil deducir que su tesis estaría definitivamente avalada en el mundo de esta tercera década del siglo XXI.
A ese aspecto se refiere con la separación de los caminos entre la historia y el arte a la que se ha hecho referencia, complementando, afirma que el arte seguirá existiendo, pero ya no será parte de la historia. Su teoría se fundamenta en el concepto de que el arte parece haber llegado a su fin, para utilizar textualmente sus palabras, “como disciplina progresiva” tanto técnica como sensitivamente.
En su obra ”Filosofía de las Bellas Artes”, Hegel había expresado rotundamente: “El arte se utiliza como un mero pasatiempo o entretenimiento, ya sea para embellecer nuestro entorno, para imprimir vitalidad en la superficie de nuestras condiciones de vida, o para decorar insistentemente otros motivos”.
Nos permitimos discrepar con esta postura y considerar que es dable seguir disfrutando del Arte como tal y plantearnos que, a diferencia de lo que afirma Arthur Danto, el arte tiene un mañana. Como en otros aspectos, cuando llegamos a determinada etapa de la vida, tendemos, creo que no naturalmente sino por influencia cultural, a reverenciar el pasado en detrimento de una valoración de lo presente.
Preferimos seguir sosteniendo, con René Hyughe, que no hay ser humano sin arte, ni arte sin ser humano.




