Poderoso caballero don dinero/Francisco de Quevedo y Villegas

Hablemos de economía

¿Por qué, alguien vinculado por inclinación natural a las artes, la música y la cultura, se puede interesar por la economía? En algún punto, en algún momento, el tema se ubicó en un lugar estratégico que encendió la chispa del interés. La disposición a incorporar información y la práctica de ese “ejercicio”, comenzó a desarrollar la familiarización con algunos términos y conceptos. Desde la teoría de Marx y Engels, de que la infraestructura condiciona a la superestructura hasta la abrumadora presencia de la economía en la información que día a día nos llega a través de los medios, los discursos, las discusiones de toda laya y en el transcurrir de ese día a día en general. Alguien me sugirió ante mi auto cuestionamiento: “La economía de la cultura” o “La cultura de la economía”, vos elegí. Pero hablemos de economía, ya que ella mueve al mundo, a la geopolítica, a las condiciones de vida de las comunidades, a la cultura en todas sus manifestaciones. ¿Es caer en el capitalismo? Seguramente que es introducirse en ese sistema, pero, si nos parece que es nefasto, si queremos cambiarlo, más aún, sustituirlo, tenemos que saber cómo funciona. Entre tanto “palabrerío raro”, tratemos de desentrañar, de la forma más sencilla posible, el significado de determinados términos que nos bombardean en forma permanente: mercado, PBI, inflación, balanza comercial, política fiscal y demás de esa especie. Hablemos de economía desde el lenguaje y las posibilidades de quienes no somos economistas. Leyendo, escuchando y aprendiendo de los que saben. Aceptémosla, porque entra en nuestras vidas y nuestra casa, se sienta a la mesa con la familia y decide si hay algo, mucho, suficiente, o poco, para poner en el plato. Dispone si no pasaremos frío en invierno o si podremos ir de vacaciones en verano; si accederemos a lo que necesitamos para vivir, a lo que queremos para hacernos un gusto y para desarrollarnos, como personas y como comunidad. Ese es el desafío, quedan invitados a partir de esta primera entrega, a recorrer el camino juntos.

Lord Robbins (1898-1984), economista británico que propuso una de las primeras definiciones de economía, la caracterizó como “la ciencia que estudia el comportamiento humano como relación entre fines y medios escasos que se podrían emplear para otros usos.” Su carácter de ciencia social refiere a su función de estudiar el comportamiento, las decisiones e interacciones humanas en relación a elementos tales como: la producción, la distribución y el consumo de bienes y servicios. Esas decisiones se toman en un entorno de escasez, con recursos limitados para satisfacer necesidades infinitas.

La toma de decisiones implica factores psicológicos, sociales y culturales, tal como ocurre con otras ciencias como la sociología, la psicología y la ciencia política. Se ocupa de cómo interactúan las personas en los mercados y como las instituciones (gobiernos) influyen en los resultados, además, busca comprender los patrones sociales como la desigualdad de ingresos, el desempleo, la inflación y el crecimiento económico.

Como toda ciencia, utiliza métodos de investigación para estudiar y analizar el comportamiento humano, en este caso son modelos y registros de datos para analizar situaciones, explicar fenómenos y proponer soluciones. También implica consideraciones éticas sobre puntos como la equidad, el bienestar y la justicia, abordando problemas y preocupaciones de índole social.

En síntesis, estamos frente a una ciencia que busca explicar los fenómenos sociales y el comportamiento humano en determinados contextos económicos. Como surge de lo indicado precedentemente, la economía tiene también una fuerte incidencia en la política, condiciona, causa efectos de fuerte impacto en las decisiones gubernamentales y llega a provocar grandes conflictos, tal como lo registra la propia historia de la Humanidad.

Como ejemplo de lo referido, durante mucho tiempo hubo diferentes opiniones a propósito de las verdaderas causas de la crisis del Imperio Romano en la Antigüedad y su posterior caída. Las últimas investigaciones han logrado reconstruir la actividad económica a través del Mediterráneo en la época, es decir, que han seguido el rastro del dinero. De esa forma se determina que la ruta de la economía hacia el siglo V, se traslada desde el Mediterráneo hacia el Atlántico, lo cual se acentuará luego con la expansión islámica. Será, a su vez, una condición para que sean las naciones europeas con costas atlánticas, las que iniciarán los descubrimientos y la conquista del continente que luego se llamará América.

En la actualidad, numerosos ejemplos ratifican ese peso de la economía en la política, tanto en la interna de los países como en las relaciones internacionales y la geopolítica. De hecho, actualmente el mundo está viviendo una verdadera “guerra comercial” que se inicia con la rivalidad entre Estados Unidos y China, pero que involucra a todo el planeta, incluso algunos protagonistas de primera línea, como la Unión Europea, Japón, Rusia y la India.

Vamos a poner un ejemplo bien concreto y de estos mismos días, en la edición del 25 de mayo de 2026, la publicación española Cinco Días, en su columna económica titula: “Las Bolsas suben por las esperanzas de paz en Irán”. En el primer párrafo del artículo desarrolla la información, en el mismo se expresa que el posible acuerdo de paz entre EE UU e Irán reactiva los mercados en el arranque de la semana, cuando se están cumpliendo tres meses del conflicto. El presidente norteamericano había expresado el día anterior que un principio de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz, “se habría negociado en gran medida”, el anuncio encendió las esperanzas de una distensión en Oriente Próximo.

Luego aclaró, literalmente, que “no había ninguna prisa” por cerrar un acuerdo, en un gesto típico de su estilo político pautado por la incertidumbre. No obstante, los operadores han reaccionado a los titulares positivos para evitar el riesgo de perderse una subida cuando el estrecho de Ormuz, por fin, reabra. Al mismo tiempo, el precio del petróleo cae con fuerza ante las expectativas de acuerdo; el barril de brent baja un 5,6% y se sitúa por debajo de los 98 dólares.

El artículo, que parece estar escrito a la medida de lo que intentamos explicar, recoge lo que es una realidad que se ha dado de forma indefectible a través de la historia, tiene que ver, ni más ni menos, con la incidencia que la política tiene sobre la economía y, por añadidura, como impacta en la vida de las personas. Para seguir el hilo con ejemplos concretos y sencillos: si se acuerda una solución al conflicto, se abre el estrecho de Ormuz y se tiende a regularizar el tránsito de petróleo, en consecuencia, el precio del crudo baja y ello impacta en los costos de exportación-importación, lo cual se verá reflejado en los precios de los artículos cuando vayamos a buscarlos en las góndolas de los supermercados.

Ha sido la teoría económica que ha tomado la izquierda a nivel internacional, en líneas generales, al menos en el mundo occidental, aunque también en otras latitudes. Fue la que aplicó la China revolucionaria durante décadas, mientras Mao Zedong estuvo al frente del gobierno, así como la operada en Vietnam a partir de 1975 y en Cuba después del triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro en 1959. Digamos que, también sin ahondar en el tema, ha sido la alternativa más clara y “manuable” al capitalismo global, impuesto desde finales del siglo XIX.

Muy esquemáticamente se expondrán los conceptos básicos de esta teoría económica, la misma establece que la vida de una comunidad está dividida en dos estamentos o clases de actividades:

La infraestructura, es la base económica y material de la sociedad, está determinada por lo que se define como las relaciones de producción, aquí entran en juego los factores de producción (por ejemplo, las personas) y los medios de producción (el caso de la maquinaria)

La superestructura, es el conjunto de instituciones jurídico-políticas propias de los modos de producción, se trata del Estado, el derecho, la religión, la filosofía, la ideología, la moral, etc. También incluye las formas de conciencia propias de los modos de producción (religiosas, artísticas y filosóficas). En este estamento entonces, entra desde el sistema parlamentario hasta la pintura mural y el cancionero popular de un país.

La base económica es la fuerza motriz que da lugar y caracteriza a la superestructura, es decir, es la que le da los elementos que la caracterizan, para utilizar la terminología conceptual de Marx, es la que la condiciona. Este mecanismo forma parte fundamental de la teoría que Marx denomina como el materialismo histórico; sin entrar en disquisiciones filosóficas, este último concepto deriva del concepto de “dialéctica”, introducido por el filósofo alemán George Wilhelm Friedrich Hegel.

Aplicado a la sociedad, el esquema sería: la estructura, o sea, la economía, está manejada por los sectores poderosos, ellos condicionan y dan forma a todo lo que comprende la superestructura, el sistema político y la cultura. En consecuencia, las denominadas por el marxismo “clases dominantes”, manejan, en provecho propio, la política, las expresiones sociales, la cultura, la religión, etc.

De ahí que, de acuerdo al marxismo, la única alternativa para un cambio, es desplazar a la clase dominante del poder y que éste sea tomado por los trabajadores, lo que se denomina el “proletariado”. La doctrina se complementa explicando los pasos posteriores, la dictadura del proletariado, la sociedad socialista, la sociedad comunista, explicitado en sus obras.

Esta teoría, que generó una ideología materializada en la acción, fue planteada por Carlos Marx y Federico Engels, en obras como al “Manifiesto comunista” y “El Capital”. Se complementa con la teoría de la plus valía, que es la parte que el trabajador produce y no se le paga; esta porción se la queda el dueño del capital y es la base del proceso de acumulación que da como resultado la desigualdad social.

Con estos preceptos básicos, nació el marxismo, sobre mediados del siglo XIX, en la Europa industrializada y en el marco del auge del denominado “capitalismo salvaje”. Se trata de una teoría planteada para ese momento puntual de la historia, a la que su creador le da validez y sustento científico, invocando que explica la evolución de la sociedad desde los orígenes, el proceso tomado es el occidental. Atendiendo su carácter auto denominado científico, las corrientes marxistas consideran extensiva su validez hacia los tiempos futuros respecto a su momento de surgimiento.

Desde su “lanzamiento” al presente, océanos de torrente han corrido bajo los puentes, el marxismo ha sido aplicado, modificado, adaptado y cuestionado desde adentro. Ni que decir que ha sido negado, demonizado, perseguido, asesinado, desaparecido y vituperado de todas las formas imaginables. Ha sido el enemigo por excelencia del capitalismo y, con ello, “enemigo” del estilo de vida, particularmente del “occidental y cristiano”, de la tolerancia y convivencia entre los sectores sociales, y todo un gran bagaje de “males inimaginables”.

No hace al tema puntual, por lo cual no nos detendremos ni en Gramsci, ni en Lenin, ni en Fidel Castro, ni en Mussolini, ni en Rockefeller. Se la toma, desde el punto de vista económico, como claro ejemplo de una teoría que coloca la economía en el centro de la controversia humana, fenómeno cuya veracidad, los hechos y la historia han demostrado sobradamente. Además, lo aplicaremos como punto de referencia para analizar los fundamentos y funcionamiento del sistema capitalista, impuesto globalmente en este siglo XXI en el que estamos inmersos. Cabe indicar desde ya, que aunque nunca lo ha manifestado de forma explícita, el sistema capitalista, en los hechos, coloca el poder económico en el centro y lo más alto de la consideración.

Como se ha esbozado, el manejo básico de la economía consiste en procurar obtener el mejor resultado trabajando con recursos finitos, Por esta razón, el hecho económico siempre pone a la persona frente a una resolución, la cual, generalmente, se toma como resultado de una decisión entre más de una alternativa.

En consecuencia, son temas de la economía:

-El gasto y la economización de los ingresos

-Posesionarse frente a una elección entre más de una opción

-La atención a temas que, muchas veces, están en puntos antagónicos, lo cual lleva a buscar un punto de equilibrio

El ser humano es, a la vez, productor: consigue ingresos y suministra recursos; y consumidor: gasta recursos y adquiere bienes y servicios

El precio: Es un regulador, imperfecto, entre producción y consumo

La micreoeconomía: Se ocupa de cómo se determinan los precios de los bienes o recursos individuales

La macroeconomía: Se ocupa de los totales, del nivel general de los precios, los ingresos totales y del empleo. Su uso más habitual hace referencia a los grandes números de la economía de los países

En el proceso económico participan básicamente dos actores:

-Las personas: son los individuos que suministran recursos productivos a cambio de ingresos monetarios (salarios, rentas, ganancias, etc.) Con el ingreso monetario adquieren bienes y servicios y los convierten en ingresos reales. Lo adquirido se denomina bienes de consumo

-Las empresas: propietarios y accionistas que obtienen ingreso de uso de su capital, mediante un mecanismo que da lugar a la denominada inversión

Capital: Tiene una composición de naturaleza diversa:

-Bienes materiales no deseados para el consumo, por ejemplo, las máquinas

-Capital real, son los denominados bienes muebles e inmuebles (por ejemplo, un camión de reparto, un local de depósito de mercaderías)

-Capital monetario, dinero en efectivo que se utiliza para adquirir o arrendar componentes del capital real

Sintetizando, las empresas son unidades de producción, en ellas se desarrollan procesos de producción que dan como resultado la creación de bienes y servicios que son colocados en el mercado para el consumo.

El proceso económico consiste en personas que suministran factores de producción a las empresas a cambio de ingresos monetarios. Las empresas reciben esos factores de producción y pagan por ellos, producen bienes y servicios cuyo costo total es el valor monetario del producto total producido. Las personas gastan sus ingresos en los bienes y servicios que producen las empresas.

Esquema de la participación de los actores del proceso económico

Esta muy esquemática descripción de lo que se denomina proceso económico, permite observar claramente la incidencia que la economía tiene en el conjunto de la sociedad. Surge con claridad, que estos mecanismos involucran, en el transcurso de su proceso, a diversos sectores: los directamente involucrados, esto es, empresarios y trabajadores, pero también a otros actores igualmente importantes: las familias de los integrantes de ambos sectores, los arrendadores y operarios que brindan servicios para que el proceso se desarrolle, los comercios que venden los productos que consumen esas personas, etc. Por esta razón, los vaivenes de la economía, impactan, más o menos directamente, a todos los sectores de la sociedad.

Puede ser tomado como un parámetro para clasificar los llamados sistemas económicos, muy elementalmente, generalmente se considera que, en función de la dimensión de la participación del Estado en la economía, se podría estar en condiciones de caracterizar el “modelo económico” que lleva adelante un gobierno determinado.

Una clasificación tradicional establece, citado en forma muy esquemática:

Sistema de libre empresa: se basa en la conducta de mercado, sin que medie intervención alguna del Estado, sus defensores lo llaman “sistema de soberanía del consumidor”

Sistema de economía planificada: el Estado maneja los hilos de la economía, mediante planes fija metas de crecimiento, productividad y controla variables como los precios y los salarios. En un modelo más estricto, se llega al extremo de que todos los medios de producción son propiedad del estado, desde las tierras, las fábricas, las maquinarias, hasta el manejo de las políticas de relaciones comerciales, etc.

Sistema de economía mixta: en un marco de libertad económica, con prevalencia del mercado, el Estado se remite a cumplir con los que son sus fines específicos y a hacerse cargo de los denominados servicios esenciales, los casos de la energía y el agua corriente, las comunicaciones y la regulación de las relaciones de producción, desde la política fiscal y cambiaria hasta la regulación de la política salarial.

A lo largo del siglo XX y en lo que va transcurriendo del XXI, se han aplicado todos los sistemas, el propio devenir de los hechos y los retos que plantearon en su momento las diferentes realidades, han ido llevando a la ruptura de los límites indicados en la clasificación tradicional expuesta. De hecho, no hay Estado, en ninguna parte del planeta, que se abstenga de intervenir en los procesos económicos; igualmente, el monopolio del Estado en el manejo de la economía, ha caído por su propio peso, y no se aplica de forma ortodoxa en ningún país.

Mercado de Tlatelolco a principios del siglo XX y Wall Street siglo XXI, las diferentes “vestimentas” de similares procesos

Su nombre viene desde la antigüedad y definió desde sus orígenes el lugar físico donde se ofrecían mercaderías que el público iba a adquirir para satisfacer sus necesidades. Tema recurrente en pinturas y murales de todas las civilizaciones, constituían además un lugar de encuentro y socialización; hacia finales del medioevo, en la Europa del siglo XII y siguientes, con la recuperación de la vida urbana, el mercado adquiere la trascendencia que le da perfiles contemporáneos. Mercaderes, viajantes, financistas y agentes de cambio, funcionaban en ese ámbito que, por añadidura, sirvió con centro de nucleamiento en torno al cual se conformaron los núcleos humanos luego devenidos en las grandes ciudades que hoy conocemos.

En lo que se refiere, estrictamente, a la dinámica económica, un mercado es un lugar o espacio que facilita el intercambio de bienes y servicios, estos sitios pueden ser físicos o virtuales. Es cualquier lugar o espacio donde compradores y vendedores pueden intercambiar bienes y servicios. Los mercados físicos son, por ejemplo, un establecimiento comercial; un mercado virtual podría ser una plataforma de corretaje en línea donde no hay contacto físico entre compradores y vendedores. Los elementos clave que deben existir siempre para hacer posible su funcionamiento son los vendedores, los compradores, y un producto o activo económico para comercializar.

Sería el espacio donde interactúan compradores (demandantes) y vendedores (oferentes) para intercambiar bienes, servicios o factores de producción. A través de esta interacción, y mediante la ley de la oferta y la demanda, cuya definición está líneas más abajo, se determinan las cantidades a intercambiar y el precio final. Es un sitio donde dos o más partes pueden reunirse para realizar una transacción económica, incluso aquellas que no involucran moneda de curso legal , incluye bienes, servicios, información, divisas o cualquier combinación de estos elementos.

Más allá de esta definición general, existen muchos tipos de mercados, según lo que se venda. Por ejemplo, puede referirse al mercado de valores, donde se negocian los títulos. También puede describir a un grupo de personas que desean comprar un producto o servicio específico en un lugar determinado, como podría ser cualquier mercado inmobiliario, o una industria o sector empresarial, como, por ejemplo, el mercado mundial de diamantes o de obras de arte.

Ciertas decisiones que influyen en el mercado están determinadas por un sistema económico conocido como economía de mercado . En este sistema, factores como las inversiones y la producción, distribución y fijación de precios de bienes y servicios se rigen por la oferta y la demanda de empresas e individuos. Por lo tanto, una economía de mercado no está planificada y no forma parte de una economía dirigida , donde el gobierno controla todos estos factores, fija precios y establece criterios de comercialización.

Oferta y demanda

En cualquier contexto, el mercado establece los precios de los bienes y otros servicios. Estas tarifas se determinan por la oferta y la demanda . El concepto de oferta y demanda es uno de los fundamentos de la economía. Los vendedores crean la oferta, mientras que los compradores generan la demanda. Los mercados intentan encontrar un equilibrio en los precios cuando la oferta y la demanda están en lo que algunos denominan “estado natural”. Pero ese equilibrio puede verse alterado por factores distintos al precio, como los ingresos , las expectativas, la tecnología, el coste de producción y el número de compradores y vendedores participantes.

En pocas palabras, la cantidad de bienes y servicios disponibles está determinada por lo que la gente desea y su disposición a comprar. Los vendedores aumentan la producción cuando los compradores demandan más bienes y servicios. Los productores tienden a subir sus precios cuando aumenta la demanda. Cuando la demanda disminuye, bajan sus precios y, por lo tanto, la cantidad de bienes y servicios que ofrecen en el mercado.

A ese mecanismo en el que los actores económicos son los factores motivadores del proceso, corresponde agregar, como hemos visto incluso con ejemplos, factores externos que también influyen en el mercado, muchas veces con un peso que va mucho más allá de las posibilidades de regulación que ningún recurso económico pueda proporcionar. Es el caso de un conflicto internacional, una catástrofe climática o sísmica, y cuestiones de esa magnitud. En esas circunstancias, se crean condiciones en las que factores imprevistos operan en el mercado y, por esa vía, impactan en toda la sociedad.

Diferentes tipos de mercado

Se pueden clasificar de acuerdo a diferentes criterios:

1. Según la naturaleza del producto:

  • Mercado de bienes y servicios: Donde las empresas ofrecen productos que las familias demandan para consumo final.
  • Mercado de factores de producción: Donde se intercambian recursos necesarios para producir (trabajo, capital, tierra). 
  • Mercado financiero: que involucra la comercialización de valores, títulos, acciones y otros elementos que se establecen en un mercado específico que se denomina Bolsa de Valores

2. Según su grado de competencia: 

  • De competencia perfecta: Muchos compradores y vendedores, donde ningún agente puede influir por sí solo en el precio.
  • Monopolio: Un solo vendedor controla todo el mercado y no tiene sustitutos cercanos.
  • Oligopolio: Pocas empresas controlan la mayor parte del mercado.
  • Competencia monopolística: Muchas empresas que venden productos similares pero diferenciados (con marca propia, por ejemplo). 

3. Según su alcance geográfico: 

  • Local
  • Regional o Nacional
  • Internacional o Global 

Su función en la economía

El mercado actúa como el mecanismo principal para asignar recursos de manera eficiente. Si hay mucha demanda de un producto, el precio tiende a subir, lo que incentiva a más empresas a producirlo; si la oferta supera a la demanda, los precios bajan, equilibrando el sistema de forma natural. 

  • Los mercados facilitan el intercambio de bienes y servicios entre compradores y vendedores.
  • Como se ha visto, pueden ser lugares físicos, como tiendas minoristas, o espacios virtuales, como plataformas en línea. La característica del mercado también condiciona el tipo de comercialización
  • Existe un mercado siempre que compradores y vendedores realizan transacciones.
  • Los mercados virtuales eliminan la interacción física mediante el uso de plataformas digitales.

Economía de mercado

Los mercados son una parte fundamental de la economía. Proporcionan un espacio donde gobiernos, empresas e individuos pueden comprar y vender bienes y servicios. También ayudan a determinar los precios de esos bienes y servicios e inyectan la liquidez, es decir el dinero, elemento esencial para la economía. Al ofrecer un espacio para realizar transacciones, los mercados permiten a las entidades acceder al capital necesario para impulsar sus intereses, ya sea para financiar infraestructura, cumplir planes de crecimiento, realizar compras o invertir su capital. Esto contribuye a fomentar la innovación y asegurar una ventaja competitiva en el mercado.

El sistema económico que se genera, desarrolla una actividad que opera, respecto a la producción de bienes y servicios, así como frente a los precios, mediante la ley de la oferta y la demanda. Este sistema se aplica, tanto al mercado de bienes y servicios propiamente dicho como al mercado financiero o de capitales, en la venta y colocación de valores financieros. Por esa razón impacta en todo el andamiaje socio económico. De esa forma, tiene directa incidencia en aspectos vinculados al aspecto social, como lo son el consumo y la generación de empleo.

Los defensores a ultranza del sistema, argumentan que ese “libre juego” tiene la fuerza suficiente para manejar la economía y propender a su equilibrio. Tomando palabas del economista escocés Adam Smith, quien desarrolló su teoría a fines del siglo XVIII, existe una “mano invisible” que mueve al mercado con equidad y natural sentido de justicia, que beneficia a todos los actores. En capítulos posteriores iremos viendo que no fue ese el sentido del enunciado de Smith, tergiversado deliberadamente por economistas de finales del siglo XIX y cómo, esa interpretación se sigue aplicando en la economía actual.

El ansiado “equilibrio de mercado” se da cuando hay una correlación entre ambos factores intervinientes, es decir, que la oferta de productos satisface, sin carencias ni excedentes, la demanda del producto(s) o bien(es) en cuestión. La historia muestra que esa hipótesis, no solo es imposible que se de en la realidad, sino que, argumentando la búsqueda de esa coincidencia, se han aplicado “recetas económicas” que han sido francamente perjudiciales para los individuos y las comunidades.

Entre las características más destacadas del sistema, pueden anotarse: la amplia participación de la empresa privada, protagonista central del proceso; la generación de la competencia entre las empresas para lograr un mejor producto y, de esa forma, acaparar una porción mayor del mercado, con el beneficio de obtener mejores productos a mejores precios por parte de los consumidores; a su vez, esa puja puede ser un estímulo importante para el aumento de la producción nacional, favoreciendo el crecimiento económico.

También pueden anotarse dificultades que se plantean en la aplicación del sistema, en efecto, de hecho, se ha registrado la formación de monopolios u oligopolios. El monopolio significa que toda una línea de producción queda en manos de una sola empresa; el oligopolio se plantea cuando es copado por un grupo de empresas que, en acuerdo, marcan pautas en el mercado, algunas veces poco éticas, generando el fenómeno denominado dumping.

Ante la existencia de esos mecanismos, el mercado se ve fuertemente alterado, ya que, por poner un caso, una empresa que ejerce el monopolio en la comercialización de determinado producto, maneja los precios a su antojo. Igualmente, de hecho, se ha promovido la aplicación de otros recursos sórdidos, potenciando la ocurrencia de casos de corrupción, lo cual genera un efecto poco equitativo dada la diferente disponibilidad de capitales de las empresas de un mercado.

El rol del Estado en la economía de mercado:

En teoría, su participación sería mínima, teniendo en cuenta que debe dejar operar a la oferta y la demanda libremente. En los hechos, los estados tienen una participación bastante acentuada en varios aspectos, fenómeno que ha resultado esencial para posibilitar el funcionamiento del sistema. Según la orientación político ideológica de cada gobierno, éstos regulan, normatizan, reglamentan, marcan prioridades y manejan su participación sobre la base de aspectos estratégicos. Además, deben velar por el cumplimiento de los servicios públicos esenciales, salud, educación, vivienda y bienestar general.

Haciendo alusión nuevamente a los “devotos” del liberalismo de mercado, en varios períodos de la historia contemporánea y en diferentes lugares, se ha criticado el excesivo “peso” del estado, la carga burocrática y de costos que afectan la productividad. No obstante, son recursos habituales la aplicación de subvenciones, exoneraciones y/o reducciones tributarias, fijación de políticas fiscales y cambiarias y políticas de apoyo sectorial frente a determinadas coyunturas, que marcan el perfil de los gobiernos y su presencia en temas económicos.

Corresponde señalar, para terminar con este punto, es muy frecuente que, frente a situaciones de emergencia como inundaciones, sequías, conflictos armados, etc., las empresas soliciten la participación de los estados para contribuir a la solución de las dificultades. Es bastante frecuente también, plantear a los equipos económicos, la intervención para manejar la política económica en favor de sus intereses, particularmente a la hora de afrontar los desafíos en el comercio internacional. En mensaje sería: “no intervengas salvo que yo te lo pida.”

Con el presente se pretendió hacer una apertura a esta columna sobre economía, la cual se irá complementando con las entregas siguientes en las que se abordarán diferentes aspectos que hacen a la teoría económica y sus aspectos conceptuales, así como a temas de actualidad sobre el punto, atendiendo la trascendencia que el mismo tiene en la realidad nacional y global.

Como ha quedado claramente explicitado ya desde la presentación del espacio, quien escribe no es economista, por lo cual carece de rango profesional, característica que debe quedar clara al considerar el contenido que aquí se comparte. La intención es, desde una óptica ciudadana, introducirnos en una temática que hace a la vida de la comunidad, a los aspectos más cotidianos de la vida diaria y al presente y futuro de nuestro país.

Quien ha sido formado en el criterio de informarse para emitir opiniones y argumentos, acceder a información autorizada sobre el punto sobre el que hacen apreciaciones, y sobre la base del respeto absoluto por el conocimiento, siente la obligación de interiorizarse de determinados aspectos para poder compartir temas de tanto rigor como lo son los referidos a la economía. En aplicación de esa metodología, iremos compartiendo opiniones y argumentaciones de especialistas, tanto uruguayos como extranjeros, sobre los puntos que nos parecen trascendentes y que nos muevan a considerar con fundamentos.

Es una especie de “viaje intelectual”, si se me permite el atrevimiento, con la sencilla, aunque creo que al menos considerable, intención de esclarecer determinados puntos y poder hacernos composiciones de lugar y elaboración de juicios, lo más aproximadas posible a la realidad y la verosimilitud.

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