A brillar mi amor
- “¡Horror en Olavarría!” “¡Decenas de uruguayos desaparecidos!” “¡Por ahora van catorce muertos!”
- La caterva mediática atravesó el domingo 12 de marzo y se instaló ufana en el inicio de la semana, cruzó el charco y nos sacudió frenéticamente. ¿Qué había sucedido? Carlos Alberto Solari, el Indio Solari había juntado trescientas mil almas en un predio donde aparentemente solo cabían ciento cuarenta mil y por acción, omisión o delirio, o por las tres cosas a la vez, o por esas tres cosas y otras cien más, se había convertido en el principal criminal de la región, todo dentro de un menú cholulo siempre ávido de escándalos y situaciones límite.
- Desde los tiempos de Patricio Rey (una especie de alter ego del Indio) y los Redonditos de Ricota, el personaje en cuestión se había destacado por su obsesión anti mediática, por desarrollar su propia producción independiente de las grandes compañías y de los medios más poderosos y había construido junto con Skay Beilinson y otros, una especie de paradigma contracultural que los posicionó por fuera del gran espectáculo del rock. El Indio no quiso ser Charly, ni Fito, ni Giecco, no por mejor o peor, no quiso serlo, prefirió recorrer en camino directo hacia su público y la gran industria se lo cobró, solo recibió a lo largo de su carrera un par de premios de la Fundación Konex.
- Su mensaje musical se apoya en letras metafóricas y puestas en escena absolutamente por fuera de todos los marcos, en lo musical se basa en las tonalidades menores con fuertes modelaciones de disminuidos y una presencia decisiva de la guitarra en un primer plano casi agresivo. A esa base se le agrega percusión, vientos, teclados y hasta samplers y sintetizadores, es muy interesante escuchar detenidamente la estructura armónica de los temas, las guitarras a veces van al unísono, otras en contra punto, pero siempre marcan presencia con riffs casi metronómicos.
- Los Redondos tuvieron una larga vida musical de 25 años hasta su disolución en 2001, a partir de ahí Solari probó algunas experiencias grupales para luego arrancar con su carrera como solista, esa a la que estaba pensando poner punto final justamente el sábado 11 de marzo en Olavarría. Con 68 años, nació en Paraná, provincia de Entre Ríos en el año 1949, y presumiblemente enfermo, entendió que ya era tiempo del descanso definitivo en materia de puestas escénicas musicales, continuaría componiendo y escribiendo, la otra de sus grandes pasiones.
- Hasta aquí una muy escueta y parcial crónica para ubicar al personaje a quien, yo lo confieso, no conozco demasiado en detalle pese a entonar algunos versos de sus temas más conocidos.
- A partir de aquí lo incomprensible, al menos para quien escribe:
- -Las pantallas de ambos lados del río ancho como mar se llenaron de la noticia durante días a lo largo de muy buena parte del día, noticia central en los noticieros centrales, motivo de sesudos análisis en los tragicómicos programas de la carta de almuerzo y/o merienda característicos del seudo periodismo de revista tan primorosamente cultivado en la reina del Plata y tan penosamente imitado de este lado del río por algunos especímenes absolutamente intrascendentes
- -El Indio Solari terminó convertido en un multimillonario que lucra con la masacre y la muerte, culminó la jornada del recital partiendo de Olavarría en su jet privado mientras miles de padres, tíos y abuelos intentaban comunicarse con sus jóvenes temiendo lo peor, todo pese a que el Indio había advertido que algo raro podía pasar y que “no comieran pescado podrido”, demasiado pedir Solari . . .
- -La Productora organizadora del recital se convirtió prácticamente en una asociación para delinquir por lo que se clama desde la gran prensa por un encarcelamiento con características de castigo ejemplarizante. Apareció el fantasma de Cromagnon, la tragedia que envolvió a la banda Callejeros, subliminalmente se dejó entrever lo beneficiosas que fueron las razzias a mediados de los ochenta para frenar el desmadre y el libertinaje que la recuperación de la democracia podía traer aparejados.
- -El pogo masivo tomó carácter de ritual satánico y ahí quedó . . . en silencio y compungido el mensaje artístico del Indio Solari, tal vez preguntándose como lo dice en Babas del Diablo si, “. . .¿no hay ninguno de los nuestros?” para terminar advirtiendo que “ . . . esas son las cosas que distinguen al pez chico del pez grande . . .”
- La magnificación del suceso, su transformación en drama masivo, en fenómeno de exterminio, hizo que no se trataran otros aspectos que me parecen sustantivos, luego sabríamos que los muertos son en realidad dos, uno por problemas cardíacos que ya padecía y otro por exceso de consumo de productos alucinógenos, sin que este comentario quiera ocultar la problemática de las avalanchas y todo el caos que seguramente se produjo en un lugar que física y espacialmente no estaba adecuado para recibir a tamaña multitud.
- ¿Qué es lo que me parece sustantivo?
- -¿Qué magnetismo tiene un espectáculo artístico para congregar a trescientas mil almas? Estamos hablando de más del doble de la población del departamento de Salto. A uno le cuesta creer que un hombre menudo y calvo, de 68 años pueda ejercer una atracción tan poderosa.
- -Entonces lo poderoso es el mensaje artístico, la poesía y la música, el desencadenante de un movimiento frenético que necesita ser colectivo, que precisa que cada individuo sienta al otro saltando y sudando a su lado. ¿Es eso lo poderoso?
- -¡Cuántos políticos, predicadores y artistas quisieran tener ese poder sobre la gente! ¿Ejerce alguna forma de poder de seducción? ¿Qué tiene de especial el producto musical para lograr esa adhesión tan masiva e incondicional?
- -¿Qué es lo que hace que con la misma pasión irrefrenable se congreguen para disfrutar de su recital desde los cincuentones largos como yo hasta los chiquilines de 17 o 18 años?
- -¿Qué es lo que hace que la gente quiera ir, aún a riesgo de su seguridad personal, a participar de ese evento musical? Porque de lo que no hay duda es que la gente participa.
- ¡Cuántos temas para el análisis! Cuanto para discutir e intercambiar, cuanto para valorar de un fenómeno que obviamente escapa a lo estrictamente artístico, en un mundo híper mediatizado y pautado por el personalismo y el aislamiento de las personas aún en las grandes urbes, llama la atención tamaña manifestación de euforia colectiva mancomunada.
- Pero no hubo tiempo ni espacio para ese análisis que seguramente hubiera sido enriquecedor, la máquina de los medios quiere otra cosa, vive de otra cosa, efectivamente vende “pescado podrido” y, desgraciadamente, lo hace a sabiendas de que tiene los recursos necesarios para asegurarse que tendrá clientela para esa bazofia.
- Tal vez, en la soledad de su casa, el Indio, rumiando en sus pensamientos, comprobará una vez más que la vida lo empujó a convertirse en esa imagen que evoca en la canción que habla de brillar:
- “. . . Yo sé que hay caballos
- que se mueren potros sin galopar . . .”
Patricio Rey y los Redonditos de Ricota: La épica y la mitología del desparpajo

El Indio Solari, Sky Beilinson y la “Negra” Poli/Fuente: lashistoriasdelrock.com
- La crónica:
- La banda, como tal, nace en noviembre de 1976, en los primeros meses de la dictadura, en la ciudad de La Plata, su integración más conocida y frecuente fue: Carlos Alberto “Indio” Solari, voz líder y compositor; Sky Beilinson en guitarras y también autor de varios temas; Semilla Bucciarelli en el bajo; Walter Sidotti en batería y percusión y Sergio Dawi en vientos y teclados.
- A mediados de los setenta, en la ciudad de La Plata, se gestaba un movimiento contracultural que será el caldo de cultivo perfecto para el nacimiento de una banda de las características de Los Redondos. Era un entorno universitario y bohemio donde se conocieron Carlos “Indio” Solari, Eduardo “Skay” Beilinson y Carmen Castro, “la negra Poli”. Esta última, pareja de Sky, era la artista fuera de la escena, manager, mentora y conductora espiritual, estética, conceptual y creativa. Esas fueron las figuras centrales que darían vida a la banda. Mientras que el Indio aportaba su carismática y poética voz, Skay se destacaba por su habilidad en la guitarra, y Poly se convirtió en el cerebro logístico y emocional del grupo. El clima artístico y de experimentación de La Plata fue determinante para el surgimiento del estilo propio de Los Redondos.
- Sus actuaciones iniciales estuvieron insertas en espectáculos que iban más allá de lo musical, integrados a muestras circenses, teatrales, payasos y bailarinas, como parte de un grupo de artistas y en el marco de un movimiento contracultural que se desarrollaba en la ciudad platense. Desde ese punto de partida, la banda fue evolucionando hacia los recitales más del tipo “standard” de una banda de rock, aspecto que se consolidó a partir de la presentación de su primer trabajo discográfico llamado “Gulp!”, editado en el año 1985.
- A ese primer álbum le siguieron “Oktubre” del año 1986, “Un baión para el ojo idiota” de 1988 y el consagratorio “¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado”, que salió a la luz en 1989. Para ese entonces, la banda ya había realizado tres recitales en el estadio de Obras Sanitarias de Buenos Aires, iniciando su condición de fenómeno masivo. Esta transformación se dio en simultáneo con la experimentación musical realizada por el grupo, que apuntaba más a la corriente del rock alternativo, en trabajos como “Lobo suelto, cordero atado” de 1993 y “Luzbelito”, del año 1996.
- Los conciertos se fueron haciendo más masivos, en la medida que la banda fue concitando un mayor atractivo y su capacidad de comunicación y alcance se fue multiplicando exponencialmente. El lado oscuro de este fenómeno lo constituyó el incremento de la represión policial, motivada por los desórdenes, a lo que corresponde agregar que, en muchos casos, resultó excesiva y provocadora, registrándose episodios con personas heridas y muertas en los incidentes. La consecuencia de estas situaciones fue que la presencia del grupo era cada vez más polémica y controversial.
- Como consecuencia de lo señalado, el grupo tomó la decisión de alejarse de la capital a partir del año 1995, comenzando a realizar recitales en el interior del país, alejado de la gran aglomeración y la represión centralizada, instancia que se dio sobre finales de la década de los noventa, aunque el volumen de asistentes a sus conciertos y la intensidad de la adhesión de sus “cultores” no se vio disminuida. Este proceso coincidió con la incursión musical en el rock electrónico, con trabajos como “Último bondi a Finisterre” y “Momo sampler”, de los años 1998 y 2000 respectivamente. En el año 2000 vuelven a tocar en la capital, concentrando a más de setenta mil personas en el estadio Monumental.
- El suceso masivo fue acompañado por reconocimientos varios, en ese sentido corresponde destacar los Premios Konex, el de la revista Rolling Stones en versión argentina, así como otros medios de difusión como el canal MTV. Estas “premiaciones” refieren a la cantidad de discos vendidos, las horas de difusión y otros efectos medibles por los canales de marketing y comercialización, así como también a la cantidad de asistentes a sus conciertos. La banda como tal se separa en el año 2001, pero las actuaciones del Indio Solari, como solista, mantuvieron con creces y acrecentaron el suceso y la convocatoria masiva. Igualmente, continuó con una carrera exitosa, más dentro del movimiento del rock nacional de forma orgánica, la banda del guitarrista Sky Beilinson.
- La historia desde la médula
- En sus orígenes, el grupo atrajo a jóvenes que, según un artículo de la época estaban “con hambre de modernidad”, la mayoría de los cuales eran universitarios, intelectuales, así como también a figuras como el líder de Zumo, Luca Prodem y el periodista, escritor y actor de teatro Enrique Symms, fundador de la revista “cerdos y peces”, cultor del denominado periodismo gonzo, bastante extendido en la Argentina de comienzos de los ochenta.
- La banda se identificaba con la actitud de “salirse de lo cheto”, pautado por su inclinación a hablarle a quienes se sentían segregados del establishment corporativo, concepto ligado al “fastuo”, que rodeaba a figuras como Charly García y la banda Soda Stéreo, de ahí la rivalidad entre los “ricoteros” y los fans de esa banda. De esa manera, fue estableciéndose la conformación de una “red contracultural”, una especie de complicidad entre los músicos y su hinchada; este mecanismo implicaba la difusión de conciertos y edición de discos mediante el espontáneo sistema del “boca a boca” y la formación de un fondo común con lo recaudado por concepto de entradas de los espectáculos para financiar la producción de trabajos siguientes de la banda. De igual forma, se fue conformando una verdadera grilla de consignas que identificaban a la banda con sus seguidores más fieles. «Violencia es mentir»; «lo mejor de nuestra piel es que no nos deja huir»; «verte feliz no es nada, es sólo rock and roll del país»; «fíjate de qué lado de la mecha te encontrás»; «el que se retira nunca gana»; «el infierno está encantador».
- En lo referente al estilo musical y la estructura del repertorio, el lenguaje se caracterizaba por una base armónica sencilla, un mensaje directo y horizontal, así como la acentuación en voces que sonaban urgentes, apuradas y enigmáticas. El código de comunicación pasaba indudablemente por “hablar el idioma de la gente”, sin vueltas ni “puntillas” de excesivo “poetismo”. En efecto, el producto musical se caracterizaba por la utilización de letras críticas, pero las mismas estaban por fuera de lo explícito de las canciones de protesta y totalmente alejadas de cualquier definición ideológica, tal como era recurrente en la canción de ese género. En lo estrictamente musical, las composiciones se basaban en acordes y escalas en tonos menores, con lo cual se genera una atmósfera sonora oscura y eléctrica. Los dos protagonistas de la “primera línea” eran, la voz del Indio Solari y la guitarra de Sky, su particular estilo de ejecutar tanto los arpegios como los riffs y el fraseo de la guitarra, que en algunas composiciones acompañaban “desde lo alto”, la melodía entonada por el Indio, o en otras marchaba en paralelo, dándole un estilo personal y característico.
- Este estilo se complementaba con la ausencia casi total de la banda, y fundamentalmente de su líder, de los medios de difusión masiva. Cada tanto y en momentos inesperados, el Indio aparecía con una carta publicada y, posteriormente, con el avance tecnológico, a través de su blog o en las redes sociales. La euforia desatada y lo explosivo de su adhesión masiva, no exenta de devoción cargada de “misticismo pagano”, dio lugar a lo que algunos denominaron la “misa ricotera”, caracterizada por la pasión y el descontrol, refiriéndose al entorno que rodeaba a las presentaciones en vivo de la banda.
- Más allá de la música, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota marcaron presencia en la historia del rock argentino; a su vez, también dejaron una huella indeleble en la cultura toda del país, lo cual es lo mismo que decir en la argentinidad, tal vez fue una de las más genuinas expresiones de la misma. Su mensaje de independencia y rechazo a las normas establecidas y su capacidad para conectar con el público los convirtieron en un fenómeno único, a la vez que marcadamente idiosincrático.
- Muy pocos artistas pueden decir, como Los Redondos que no fueron solo un número artístico, sino, además, una experiencia, un sentimiento y una forma de entender el mundo. Y para las nuevas generaciones, su música sigue siendo una puerta de entrada a un universo donde la creatividad, la rebeldía y la pasión son las protagonistas.
- Alguien expresó en la red familiar al compartir la noticia de la muerte del Indio: “En algún lugar del universo se está armando un gran pogo para recibirlo.”
Julio Rapetti




