La desigualdad, el sello del modelo económico

La independencia pendiente II

La expresión más clara de la dependencia del continente latinoamericano, lo constituye sin lugar a dudas su economía, aspecto que se vincula estrechamente con los demás planos que hacen al funcionamiento integral de nuestras comunidades. El presente trabajo recorre, a modo de muestrario, una reseña de la trayectoria recorrida por algunos de los rubros más emblemáticos de la producción del continente, y plantea de qué forma, su mono producción, han contribuido a afianzar los lazos de dependencia y el vínculo, desventajoso, con el sistema económico mundial. El fenómeno constituye lo que se ha denominado “División internacional del trabajo”, que identifica un modelo desigual en el que las economías centrales ocupan un sitio ventajoso frente a las periféricas, sometidas a su rol de proveedoras de materias primas y consumidoras de productos manufacturados.

En la primera entrega sobre el tema, vimos que las nuevas naciones latinoamericanas, excolonias españolas, nacen a la vida independiente a partir de la década de 1820, cuando Europa está en pleno desarrollo de la primera fase de la Revolución Industrial. La nueva forma de producción supone un aumento en los volúmenes de productos fabricados, la exigencia de mayores inversiones, y la necesidad de tener los equipamientos adecuados para asumir con eficiencia las exigencias que se plantean. Las nuevas fábricas son el resultado de dos fenómenos que se habían venido manifestando desde los siglos anteriores:

-La incorporación de tecnología, producto de los descubrimientos de la revolución científica del siglo XVII

-La inversión de capitales, que se habían venido acumulando desde el siglo XVI gracias al desarrollo de la actividad mercantil y la introducción de los metales preciosos

Los capitales financiaron el montaje de las fábricas que comenzaron a funcionar, exigiendo para su desarrollo, dos factores esenciales:

-Materias primas para la producción masiva, en cantidades suficientes y con un costo que permitiera, hecha la inversión, fabricar a precios accesibles para la competencia que imponía el mercado

-Nuevos mercados para la colocación de una producción en creciente aumento

Las nuevas naciones ofrecieron, tanto, materias primas abundantes y variadas, como nichos apropiados para la colocación de la nueva producción. Para ello era necesario imponer hábitos de consumo en consonancia con la oferta, fuertemente influenciada por la cultura europea y buenas condiciones para negociar acuerdos, este último punto debe entenderse como: condiciones que favorezcan a las potencias industriales y dependencia económica de las zonas periféricas, que de esa forma dejaron de ser colonias políticas para transformarse en zonas de dependencia económica, con todo lo que ello conlleva. La hora del dominio territorial había llegado a su fin, la economía y los capitales dominaban la situación.

Para cerrar el círculo de la dependencia, hay que agregar que, no logrados los objetivos de dominio económico, siempre hubo excusas para las intervenciones militares, por lo cual, esa hegemonía va estrechamente unida al factor militar y político. Sistemáticamente, las potencias se encargaron de aislar y buscar argumentos para intervenir en contra de aquellos gobiernos que no se avenían a las condiciones sistémicas impuestas, de esa forma movieron gobiernos a su antojo, siempre en función de sus intereses.

Nos detendremos en algunos renglones de la producción latinoamericana que corresponde a los inicios de su vida autónoma y que se han prolongado en el tiempo.

El petróleo es un producto que se produce en el interior de la Tierra, por transformación de materia orgánica acumulada en sedimentos del pasado geológico y puede concentrarse en las denominadas trampas geológicas naturales, que se localizan a nivel mundial y de donde se extrae el petróleo mediante la perforación de pozos. De ahí que cuando se hace mención al producto y la fuente de energía que produce, se hable de “energías fósiles”. Las Trampas geológicas naturales, son estructuras geológicas que hacen posible la acumulación y concentración del petróleo, manteniéndolo atrapado y sin posibilidad de escapar por los poros de una roca permeable subterránea. El petróleo acumulado constituye un yacimiento petrolífero secundario y la roca cuyos poros lo contienen se denomina “roca almacén”.               

Causas fundamentales de la dependencia del petróleo:

-Facilidad de adquirir crudo y derivados del petróleo sin necesidad de efectuar grandes inversiones y/o erogaciones

-Coincidencia de su expansión con el proceso de industrialización que, en mayor o menor escala, se da en todos los países del continente

Hacia 1969 las reservas eran 23.000 millones de barriles (15.000 solo en Venezuela), constituyendo el 4,5% del total de las reservas mundiales. Además de Venezuela, los otros países con reservas eran México con 3.200 millones de barriles, Argentina con 1.600, Colombia, Brasil y Ecuador. Respecto al gas natural, las reservas se asocian al petróleo; en 1969 se estiman en 2.000 billones de metros cúbicos, constituyendo el 22% del total mundial y se distribuyen de la manera siguiente:

Venezuela 38%; Méjico 16%; Argentina 11% y Bolivia 7%

Entre 1959 y 1969, el consumo de energía comercial en América Latina creció a una tasa media anual de 6,5%, aumentando 70 millones de toneladas hasta alcanzar los 150 millones, distribuidos de la siguiente manera: 60% en derivados; 24% gas natural; 14% hidroelectricidad y 2% carbón. En 1969 los productos de petróleo refinados y el gas natural proporcionaron 64% y 16% respectivamente, de la energía comercial consumida en América Latina.

El transporte y la industria fueron los principales promotores del consumo tanto del gas natural como de los derivados del petróleo. La importación de gasolina y gasoil para el transporte y fueloil para la industria, absorbieron entre 1945 y 1969 el 31%, el 24% y el 30% respectivamente, del incremento del consumo de productos refinados en América Latina.

El petróleo sigue siendo imprescindible para los países industrializados, por lo cual existe una necesidad real de incrementar su producción en los países que poseen reservas. Por otra parte, su carácter de no renovable, la importancia de los ingresos petroleros para los países productores, sumados al afán de lucro de las empresas privadas, han creado tensiones de diversa magnitud y complejidad. La historia de la intervención estatal en la industria petrolera, ya sea para participar directamente en la actividad como para ejercer un control más estricto sobre la misma, es muy diversa.

Afiche de la llegada de las petroleras a Venezuela entre 1913 y 1920

De lo que no cabe duda es que se trata de un negocio en crecimiento permanente que, a inicios de los años setenta del siglo XX parecía no tener techo, una gran crisis, mezclada con fuertes presiones geopolíticas, iban a poner de manifiesto de forma inequívoca la trascendencia estratégica de la actividad, así como su condición de utilísima herramienta de los países productores para manejarlo en función de sus intereses, generando condicionamientos que, en su momento, se manifestaron irreversibles y dejaron una huella en la historia.

En América Latina, en términos generales los Estados se han reservado el dominio del recurso natural a través de varios niveles. El poder del oligopolio de la refinación y distribución de hidrocarburos es tan fuerte que, de no recurrir a determinados mecanismos, las naciones serían víctimas de una verdadera expoliación; por esa razón se han instrumentado diversos mecanismos. En algunos casos, han creado organismos estatales para su administración, en ese sentido Uruguay es la pionera con la creación de ANCAP en la década del treinta del siglo XX, el ejemplo más significativo en la actualidad, por volumen de producción, lo constituye Petrobras en Brasil.

En síntesis, por tratarse de una actividad con muy fuertes lazos a nivel global, su manejo y administración resulta altamente complejo, ello ha llevado, si no al fracaso, al menos a la acumulación de dificultades para los Estados, especialmente aquellos con “imprecisiones” jurídico administrativas. Por otra parte, y no es un dato menor, las trasnacionales del petróleo están en todo momento “al acecho”, procurando sacar provecho de donde sea y manejando con eficiencia el negocio. Como además son empresas cuyos accionistas principales son de las nacionalidades dominantes, tienen de éstas el apoyo, lo cual se traduce en mecanismos de presión y chantaje sobre las naciones más débiles. Es, además, un negocio oligopólico, concentrado en pocas empresas gigantes trasnacionales.

Cuando los europeos llegaron a estos lares, la tierra ya era la principal fuente de sustento para los pueblos que la habitaban. Esa matriz se mantuvo durante el período colonial y continúo a partir de la emancipación, de esa forma, puede decirse que, desde los orígenes, la producción agropecuaria o agrícola, se ha constituido en un pilar estructural de la economía de la región. En tanto pilar estructural, a ella se supeditan todos los demás sectores de las economías nacionales.

En los inicios, la actividad contuvo en su dinámica los mecanismos tradicionales de producción, fuertemente influenciados, en algunas regiones, por tradiciones de los pueblos aborígenes. Las nuevas exigencias y demandas del mercado internacional, pusieron de manifiesto el atraso de esos métodos, y con ello, la imposibilidad de competir en otros mercados como el europeo, de pujante y constante avance tecnológico y productivo.

Oscar Tintaya Quilpe (Bolivia)

Los avances en el siglo XX

Ya en el siglo XX y hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, la FAO, Organización para la Alimentación y la Agricultura, dependiente de las Naciones Unidas, planteó el desafío de recuperar los niveles de producción de preguerra, sin perder de vista, que, en esos años, las economías se estaban recuperando de la crisis de la Gran Depresión global que estalló en 1929. Años en los que, la necesidad llegó a los países latinoamericanos a encarar, con mayor o menor suceso, la tarea del desarrollo de las economías de sustitución, cerradas las fronteras como consecuencia de la referida situación económica global.

La velocidad de recuperación dependió de la potencialidad en recursos no aprovechables que pudieran comenzar a utilizarse y, relacionado con lo anterior, el grado de desarrollo técnico. Otro actor importante, cuya influencia resultó decisiva, fue el nivel del poder adquisitivo de las poblaciones, fundamentalmente en los países menos desarrollados, que tuvieron que apostar al desarrollo de sus mercados internos. La FAO advirtió que la expansión no podía ser indiscriminada, sino que debía necesariamente ser selectiva a efectos de tener en cuenta las características productivas de cada región.

Se trata de un período en el que se dan importantes cambios estructurales en la economía latinoamericana. De acuerdo a la CEPAL, los factores dinámicos fundamentales que han impulsado esa transformación son dos:

-La necesidad de crear nuevas fuentes de ingresos capaces de absorber el rápido aumento de la población

-El deseo de mejorar los bajos niveles de medios de ingresos por persona

Atendiendo este segundo punto, se desarrollaron fuertemente otros sectores de la economía como la industria, la energía, la industria pesada, la construcción, los servicios tanto públicos como privados, etc.

En términos generales, el desarrollo del agro no ha ido acorde con el aumento de la población, por el contrario, son un síntoma claro del atraso y la dependencia. Algunos números muestran muy someramente el panorama general sobre este punto:

-Comparado con el período de preguerra, la producción creció en un total del 35%, pero en promedio por habitante bajó un 8%, lo cual evidencia un importante desfasaje

-En cuanto a la formación del ingreso bruto, el mismo bajó del 30% en 1940 a 27% en 1957

-También hubo cambios en la población activa, bajó la dedicada a actividades rurales, aunque en 1957 seguía la mayoritaria, pero creció en un muy buen porcentaje la urbana

-La inversión agrícola ha permanecido en niveles muy bajos, ello debido a problemas de mercado, baja rentabilidad de la actividad en determinados períodos, la preferencia por la inversión en otras áreas, etc.

-A modo de ejemplo: en Chile la inversión bajó del 21,1 al 16,6%; en México del 23,7 al 19%; en Argentina del 27,6 al 19,5%; en Brasil del 39,7% al 28,7%; en Colombia del 48,6 al 37,7%. Las cifras corresponden a los años de preguerra y al período 1954-1954 respectivamente

Otro elemento que ha jugado en contra de la inversión agropecuaria ha sido el proceso inflacionario, los productores prefieren invertir en nuevas tierras, predios urbanos u otros bienes para compensar la pérdida del valor de la moneda. Este cambio en las preferencias se dio también muy fuertemente en los inversionistas extranjeros; además, el aumento de la demanda interna disminuyó los márgenes de existencias excedentes destinados a la exportación.

Como consecuencia de los requerimientos externos, se operó un fuerte proceso de diversificación de la producción, a efectos de mantener los mercados y evitar los desequilibrios en la balanza de pagos. En cuanto a los progresos técnicos, se destaca el aumento en el uso de la maquinaria agrícola; el número de tractores pasó de 35.000 en el período de preguerra a 190.000 en 1953. Este proceso de mejoras técnicas no se dio en otras etapas de la producción como el uso de fertilizantes ni en el uso de semillas mejoradas.

Efectos de los cambios estructurales:

El desarrollo industrial empujó claramente al alza los ingresos de las poblaciones, se puede estimar en un promedio del 46% entre los años de preguerra y el bienio 1952-1953. Sobre la agricultura, el efecto más incidente fue el del alza de los precios internacionales; en este sentido, el rubro alimentos es el que más influyó sobre el aumento del costo de vida en varios países.

También se han produjeron fenómenos de escasez en las existencias de productos alimenticios, extremo que provoca el aumento de los precios, cuyo peso mayor recae sobre los sectores más desfavorecidos, registrándose problemas de desnutrición. La aplicación de políticas económicas keynesianas y la promoción del “Estado de bienestar” tendieron a solucionar este tipo de problemas, los cuales se van a recrudecer luego, a partir de los años setenta con la aplicación del neoliberalismo más ortodoxo.

Esta situación provocó que América Latina haya tenido que recurrir a la importación de productos como el trigo, las grasas, aceites, carnes, leche y productos derivados. Decenas de millones de dólares salieron de las arcas estatales en estas importaciones, poco previsibles si se tiene en cuenta que se trata de una región productora de alimentos, fueron capitales que privaron a las economías de recursos para adquirir otro tipo de bienes (por ejemplo, maquinarias y bienes de capital apropiados para impulsar el desarrollo industrial a gran escala).

Respecto al ingreso bruto y al capital invertido en la actividad y en el conjunto de la economía en general, corresponde indicar:

El ingreso bruto tuvo un crecimiento de casi el 80% entre 1940 y 1954, pero, en el total, ha disminuido un 19,5% en 1940 al 26,8% en 1954. Al mismo tiempo, las otras ramas de la economía han crecido a un ritmo más acelerado, producto de dificultades para cumplir con los cupos de la demanda exterior experimentadas por los productos agropecuarios. Entre 1950 y 1954 el capital del agro creció un 6,5%; industria, construcción y minería, en su conjunto, un 40%; los servicios un 24%.

El tema de la tenencia de la tierra:

Ya en el siglo XXI, siendo la actividad que concentra mayor cantidad de mano de obra el área de los servicios, el de la tierra sigue siendo un tema que afecta el desarrollo de todos los países. Es uno de los grandes problemas que históricamente ha enfrentado la región, viene de los tiempos de la colonia y ha estado en la agenda de todas las propuestas políticas progresistas y/o revolucionarias y que, salvo excepciones, no ha tenido soluciones definitivas.

Se mantiene la dicotomía latifundio/minifundio; esto significa, grandes extensiones de tierras donde se practican formas de producción extensivas, ocupando escasísima mano de obra y con atraso tecnológico muy marcado, y por otro lado pequeñas parcelas cuyo rendimiento no permite encarar inversiones de escala suficiente para impulsar el desarrollo. Uno es subsidiario del otro y ambos conspiran contra el mejor rendimiento del sector. En determinados países subsisten las denominadas “masas campesinas”, aunque cada vez más convertidas en habitantes de los suburbios de las ciudades industriales, siendo el despoblamiento del campo uno de los problemas más acuciantes de la realidad social regional.

En casi todos los países se han desarrollado experiencias de colonización, las cuales se expandieron a mediados del siglo XX con los gobiernos nacionalistas populares. Son reparto de parcelas de tierra, en condiciones de arriendo ventajosas y con condicionamientos de distinto tipo, las que surgen de expropiaciones, de herencias del tiempo colonial, de gente que abandonó el país por razones políticas, etc. También ha habido experiencias de reforma agraria, con casos específicos como la mexicana y la cubana.

En este sentido, Uruguay fue un poco más allá con la creación del  Instituto Nacional de Colonización, por la ley N° 11029 de 1948, el organismo tenía como cometido la regulación, el control y del cumplimiento de los deberes y derechos de los prestatarios; lamentablemente, solo en períodos muy breves alcanzó su cometido y en general se ha convertido en un organismo más de la burocracia estatal y ha soportado, históricamente, la resistencia del sector agropecuario terrateniente, con el apoyo de su representación política.

El tema se ha resignificado, como consecuencia de la acción del neoliberalismo que ha venido ganando espacios, esto es así al punto de que se ha transformado en una verdadera lucha por los derechos sobre el territorio, tema a laudarse en la problemática social del continente, y que también hunde sus raíces en la historia de sus orígenes (conquista, colonización, etc.).

En los últimos tiempos, el tema se ha entrelazado por otros como el de la defensa del medio ambiente y el reclamo de los pueblos aborígenes, ambos, a su vez, vinculados entre sí. Esto ha generado un campo de intercambio, un escenario de ida y vuelta entre el movimiento ambientalista y el movimiento campesino/indígena. Esta unión ha proyectado las luchas por la tierra, históricas del campesinado y las comunidades indígenas, sobre un escenario de oportunidades políticas más amplio. Particularmente, las izquierdas tienen ese importante debe dentro de sus agendas que les urge resolver

La dimensión territorial aparece en los postulados de las organizaciones campesinas e indígenas latinoamericanas, a la vez, que se observa como organismos nacionales e internacionales, en respuesta o intento de apropiación de esta vitalidad, asumen y encaran el problema del territorio, sin perjuicio de la reconfiguración instalada por la globalización neoliberal, que instaló nuevas consideraciones.

Por ser el centro de la actividad a nivel regional y los países que concentran un altísimo porcentaje de la producción del sector, nos centraremos para el análisis de este punto, en las políticas que han seguido Argentina y Uruguay, llegando hasta el siglo actual, luego de un somero repaso por una breve parte de su historia.

La llegada y puesta en funcionamiento de los primeros frigoríficos, se remonta al último cuarto del siglo XIX, en que los primeros barcos con bodegas y cámaras de frío llegan a los puertos de Buenos Aires y Montevideo. La instalación de las primeras plantas se remonta a los últimos años del siglo referido y se afianzan a comienzos del siglo XX. Los avances tecnológicos fueron factores decisivos para la consolidación de este tipo de establecimientos que encontrarán en estos lares las condiciones adecuadas para realizar inversiones con miras a la obtención de importantes ganancias.

En la segunda mitad del siglo XIX el mercado de carnes saladas había entrado en crisis, en Cuba los requerimientos en canto a cupos, habían disminuido notoriamente, no es un detalle menor que la abolición de la esclavitud, para transformar esa mano de obra esclava en asalariada y consumidora de lo que la nueva industria producía, influyó en esa baja de la demanda de ese mercado. En el caso de Brasil, el otro mercado relevante en la materia, los ganaderos de ese país comenzaron a exigir prioridad para proveer a los saladeros de la zona de Río Grande do Sul, aspecto que operó a la baja en las exportaciones.

Sobre finales del siglo XIX había llegado la hora de la colocación de la carne congelada y enfriada, que sustituyó definitivamente a las carnes saladas, típico producto de exportación de un tiempo ya pasado. Las sociedades europeas habían experimentado un proceso de refinamiento de sus gustos que los empujaba hacia la preferencia de las carnes conservadas mediante las nuevas técnicas; simultáneamente, el crecimiento del urbanismo y el aumento del poder adquisitivo de importantes sectores de la sociedad, operaron como estímulo para la colocación de esa producción que terminaría imponiéndose.

En paralelo con este proceso, los nuevos gustos y preferencias requirieron mejores productos, y para responder a esas exigencias, la producción ganadera debió acompasar el mejoramiento de su mercadería. Así, se extendieron el cercamiento de los campos, el mejoramiento de las pasturas y la importación por parte de los ganaderos, de animales de especies como hereford, shorton y otras, con miras a mejorar la calidad de las carnes producidas históricamente por los ganados criollos.

En síntesis: los avances tecnológicos provocaron mejoras en los sistemas de conservación de la carne; esa mejora de la calidad encontró consumidores en condiciones de adquirir esos productos más refinados y determinadas actividades, como la gastronomía, en pleno desarrollo, fueron fundamentales para la adquisición de los nuevos productos. Para logar una sustancial mejora en la calidad de los productos exportables, era imprescindible mejorar la calidad de la materia prima, lo cual provocó cambios evolutivos en la preparación de los ganados para operar adecuadamente como proveedores de los productos que el mercado exigía. Los cambios en cadena fueron profundos, porque además la instalación de las plantas frigoríficas trajo aparejada la creación de nuevos puestos de trabajo y un impulso inusitado a la industria, al tiempo que los transportes también vieron incrementada su actividad con el crecimiento exponencial del comercio internacional.

Los tentáculos del gran capital internacional, encabezado por las finanzas británicas, vieron en la actividad un cúmulo de potenciales beneficios que era necesario explotar, encararon negociaciones a efectos de lograr las mejores condiciones, estableciendo monopolios y /u oligopolios con los países sub desarrollados de América Latina. Frecuentemente, una firma constituía un holding que nucleaba en su seno las plantas frigoríficas, los medios de transportes, los seguros, etc., asegurándose el manejo del negocio en todas sus etapas y movimientos estratégicos, y, como banqueros, financiaban a los hacendados en las inversiones de mejoras en su producción.

El caucho

El caucho es un polímetro elástico, producto que surge de una emulsión lechosa llamada látex. Durante la Segunda Guerra Mundial, ante tratativas por esas fuentes naturales, termina imponiéndose finalmente el caucho sintético. Históricamente, el centro de producción estaba en Sud América, desde antes de la llegada de los europeos y era cultivado por indígenas de la zona del Amazonas; lo llamaban “cautchouc” o “árbol que llora” y se usaba preferentemente para hacer vasijas, un tipo de zapatos y también para sostener instrumentos de piedra.

En Brasil ponían látex en una rueda de paletas de madera, los portugueses se llevaron esa costumbre que llegó e Europa y en el siglo XX Charles de Condamine lo utilizó durante la Primera Guerra Mundial, dejando la posibilidad por parte de los químicos de fabricar caucho sintético a partir del dimetil butadieno. En 1839, por descuido se había dejado caer una mezcla de caucho y azufre sobre una estufa caliente, ese fue el punto de partida de la vulcanización. A partir de 1945 la producción de caucho sintético supera al natural, que igualmente permaneció en el mercado, logrando importancia en el tiempo de los precios altos del petróleo.

Los agentes de la compañía que lleva adelante la explotación del caucho en América del Sur, obligan a los indios del Putumayo a trabajar día y noche y a pasar hambre y sed, salvo cuando la comida era muy necesaria para mantenerlos vivos. Les roban sus cosechas personales, sus mujeres, sus hijos y los sometían a azotes inhumanos. También contrataban a cientos de criminales a los que pagaban por custodiar a los indígenas desarrollando un régimen tirano y cruel. Fueron sometidos a la condición de trabajadores forzosos y las mujeres fueron forzadas y humilladas, las niñas servían de concubinas para ser violadas a voluntad de sus amos.

La región de la Amazonia peruana, brasileña y colombiana alcanzó un grado inusitado de explotación, fenómeno que no ha generado arrepentimiento de parte de los gobiernos implicados, aunque sobran razones para desarrollar algún sentimiento de responsabilidad histórica. Es sin dudas una de las culpas sin redimir del sistema socio económico de la región, a la vez que un claro ejemplo de la explotación generada por la explotación intensiva de los monocultivos regionales.

En 1885 los ingleses lograron sacar semillas de la región y plantarlas con éxito en sus colonias asiáticas: Malasia, Liberia, Congo; hacia 1915 se comercializaron las primeras partidas de caucho a precios sin competencia, lo cual provocó la debacle económica de la Amazonia. Actualmente el caucho es ampliamente utilizado en la fabricación de neumáticos, artículos impermeables y aislantes, también como repelente al agua.

El estaño

En Llallagua, en el departamento de Potosí en Bolivia, se encuentra la mina Siglo XX, que llegó s ser la mina de estaño más grande del mundo, descubierta por Juan del Valle en 1564, comenzó a ser explotada en el siglo XX. Es considerada le primera industria moderna de Bolivia y en ella nació el sindicalismo boliviano

Es una de las zonas con más tradición minera de Sudamérica, ubicada a 3.850 metros de altura, en el departamento de Potosí, cerca del departamento de Oruro y con la capital de éste, de igual nombre, es con la que mantiene más comunicación, ya que está a 91 km. También en la zona se encuentra la mina La Salvadora, la más grande del mundo hasta hace algunos años atrás con una producción de estaño que supera las 500.000 toneladas en las concentraciones y un recurso de baja ley de aproximadamente 1.000.000 toneladas de estaño.

Ahí se estableció la primera industria moderna de Bolivia y nació el sindicalismo minero, durante el siglo XX fue la base de la gran fortuna  de Simón Patiño, el “rey del estaño”, su propietario hasta 1952, año en que se decretó su nacionalización y pasó al estado boliviano, creándose la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), período a partir del cual se registró una considerable baja en el precio internacional del estaño, reduciendo así los márgenes de ganancia de la Corporación que tuvo que operar con escaso capital, maquinaria obsoleta y altos costos de producción. Igualmente, hoy constituye un aporte importante a la economía boliviana, dedicándose a la actividad en forma exclusiva un 38% de la población.

Fue descubierta por los españoles que buscaban plata, encontrando estaño que en aquellos tiempos tenía poco valor, tomando interés recién a comienzos del siglo XX. Trabajaron ahí tres compañías, entre las que se encontraba la empresa minera Uncía, creada en 1883 por el irlandés John Minchin, quien construyó el ingenio Victoria y la empresa La Salvadora, propiedad de Simón Patiño.

El progreso de la zona no se hizo esperar, se levantó el barrio de Miraflores, donde Patiño construyó su primer palacio, un edificio lujoso, ubicado frente a la Salvadora de modo que, desde los ventanales de la torre principal, ubicada en el piso superior, podía ver la actividad que se estaba desarrollando en los socavones Antenor y Luzmila. En Catavi se instalaron numerosos servicios para los mineros: Hospital, teatro, campos deportivos, baños turcos con aguas termales, casas de lujo para los ejecutivos y asesores de la compañía minera.

En 1952 el presidente de Bolivia firmó en Catavi el decreto de nacionalización de las minas y con ella la eliminación de la empresa existente, pasando los bienes al estado boliviano, para administrar las minas se creó la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) que realizó una completa modificación en las condiciones de trabajo anteriores con una nueva estructura laboral. En 1958 Paz Estensoro promulgó el decreto 21060 que cambió la política económica instaurada en 1952; se pretendía lograr estabilidad monetaria llevándose a cabo la relocalización, que implicó el despido masivo de trabajadores.

La Era del Guano

Abarca un período de la historia republicana del Perú entre los años 1845 y 1866 en la cual basó su economía en la exportación de este fertilizante natural. El Estado peruano era dueño del depósito de guano en la zona del litoral y buscó asociarse al capital privado, quienes aportaban lo necesario para el funcionamiento de la comercialización del producto.

El guano es un producto natural, producido por la acumulación de excremento de diversas especies como murciélagos, aves marinas y focas en ambientes áridos o de poca humedad, entre los cuales, la costa peruana es la más apropiada de todas las que existen en el planeta. Es muy rico en tres elementos fundamentales: el nitrógeno, el fósforo y el potasio, constituyéndose en un fertilizante sumamente efectivo y potente para la agricultura, fundamentalmente la de carácter extensivo.

El comerciante Francisco Quiró fue el pionero y firmó un contrato en 1841 por diez años de explotación, abonando un canon de diez mil pesos por año durante el período de seis años. Si bien esos ingresos sirvieron al Estado para atender su presupuesto saltaba a la vista que el arrendamiento era exiguo, fundamentalmente atendiendo ofertas presentadas por los agricultores ingleses ávidos por tener en sus manos ese negocio que era fundamental para atender sus plantaciones en pleno período de la Revolución Industrial. En 1842 se cancela el contrato y se firma otro con nacionales y extranjeros bajo la modalidad de venta directa, se llega a exportar 300.000 toneladas de guano, recibiendo el Estado un 30% de lo producido.

En 1847 se firma un el contrato de las consignaciones, acuerdo con los empresarios peruanos Quirós y Pardo y los británicos Gibbs y Grace. Mediante esta modalidad de acuerdo, el consignatario se encargaba de todo el proceso de explotación, exportación y venta del producto, recibiendo el Estado una porción luego de producida la venta. Como el Estado necesitaba el dinero los consignatarios le adelantaban el mismo, convirtiéndose en sus prestamistas, cobrando un interés de entre el 4% y el 13%.

Perú será el primer exportador mundial de guano, entre 1840 y 1880 llegando las exportaciones a los once millones de toneladas, las cuales se vendieron a Europa y EEUU por un estimado de 38 millones de dólares, de esa forma se constituyó en la principal fuente de ingresos fiscales. Fue un tiempo de relativa prosperidad, con muchos altibajos, por lo cual algunos la denominan “prosperidad falaz”, igualmente se asoció a un período de estabilidad política, en dicho período el gobierno de Ramón Castilla, adoptó algunas medidas de relevancia como la abolición de la esclavitud, la pena de muerte, la aparición del ferrocarril y el alumbrado a gas, así como políticas de promoción de extracción y exportación de fertilizantes naturales. También regularizó la pesada deuda externa peruana.

En 1869 se pone fin al sistema de consignatarios y se entrega el negocio al empresario francés Auguste Dreyfus, que obtendrá así el monopolio del mismo pagando por adelantado al Estado. Esto crea una situación de marcada dependencia y en 1872, cuando el precio internacional del guano empieza a caer por una baja en el interés del producto en el mercado, Dreyfus deja de pagar lo que venía aportando y abandona el negocio en 1875. El futuro dirá que los fertilizantes químicos y sintéticos, sustituirán a los naturales en la producción a gran escala.

El cobre

El cobre es un metal de transición de color cobrizo que forma parte de la familia homónima junto con la plata, el oro y el roentgenio. Es un muy buen conductor de electricidad, solamente superado en ese rubro por la plata, utilizado para la fabricación de claves eléctricos y otros elementos eléctricos y electrónicos. Integra varias aleaciones siendo las más conocidas los bronces y latones.

Fue de los primeros metales utilizados por el hombre en la Prehistoria y en épocas posteriores, de hecho, en la antigüedad se mencionan, por ejemplo, la Edad del Cobre y la Edad del Bronce, ya que era un metal utilizado para la fabricación de utensillos y armas. En 1831 gana posiciones como metal estratégico, con la invención del generador eléctrico de Faraday. Participa también de fenómenos biológicos como la fotosíntesis de las plantas y es un elemento esencial para el cuerpo y la vida humana, hallándose en varios alimentos de ingestión cotidiana. Es el tercer metal más utilizado detrás del hierro y del aluminio y la principal fuente de extracción son los pórfidos cupríferos.

Hacia 1810 Chile producía 193.000 toneladas por año, llegando a convertirse en el primer productor y exportador mundial. A fines del siglo XIX comienza su decadencia, básicamente por dos motivos:

-El agotamiento de los yacimientos de alta ley

-La explotación del salitre que acapara una porción muy importante de las inversiones mineras

A principios del siglo XX grandes mineros de la región toman conocimiento de avances tecnológicos que permiten la recuperación de los yacimientos. El Estado chileno obtuvo pocos beneficios durante la primera mitad del siglo XX, pero determinadas circunstancias marcan un cambio radical:

-1951: se firma el Convenio de Washington, que le permitió al Estado disponer del 20% de los beneficios

-1966: se crean las Sociedades Mineras Mixtas, con participación del Estado que mantiene en sus manos el 51% de la propiedad y, en consecuencia, es un propietario privilegiado frente a sus socios

-1971: se aprueba en el Congreso con la unanimidad de los votos la Ley de nacionalización de la Gran Minería del Cobre, durante la presidencia del gobierno socialista de Salvador Allende

“. . . por exigirlo el interés nacional y en el ejercicio del derecho soberano e inalienable del Estado de disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, se nacionalizan y declaran por tanto incorporadas al pleno y exclusivo dominio de la Nación, las empresas extranjeras que constituyen la gran minería del cobre.”

Disposición transitoria agregada en 1971 al artículo 10° de la Constitución de Chile

En el año 1976, ya durante la dictadura de Pinochet, el Estado funda la Corporación Nacional del Cobre de Chile (CODELCO), con la finalidad de gestionar las grandes minas de cobre. La mina de Chuquicamata inicia su construcción para la explotación en 1910 y su explotación se inicia el 18 de mayo de 1915; es la mina a cielo abierto más grande del mundo y fue durante tiempo la de mayor producción mundial.

En el año 2002 se fusionan las divisiones de Chuquicamata y Ramiro Tomic, creando el CODELCO del Norte, con dos minas a cielo abierto: Chuquicamata y Mina Sur. Ya hacia 1995 se había iniciado la construcción de la mina de Minera Escondida en la II región de Antofagasta, iniciando la extracción en el año 1998. En 2007 alcanza las 1.443.934 toneladas, Para tener una idea del crecimiento de la actividad basta con considerar que en 1961 significaba el 14% de la producción mundial, guarismo que en 2006 alcanza el 36%.

El artículo ha sido una suerte de “punteo” de algunas de las actividades económico productivas de la región, cuya significación ha provocado fuertes impactos en la propia existencia y convivencia de las comunidades. Son, además, reflejo del tema central de esta serie de artículos, el de la dependencia y sus ramificaciones en áreas como la política, la sociedad y la cultura general.

Los recursos naturales de la región, han sido sistemáticamente utilizados como instrumentos de explotación, sistematizando sistemas productivos que fueron tejiendo y solidificando los lazos de dependencia. El monocultivo, el tipo de producción extractiva basada en la explotación, tanto humana como de los recursos, han sido moldeados para servir al sistema capitalista global, con epicentro en las economías centrales.

Distender esas cadenas socio económicas parece ser el gran desafío de nuestros pueblos, la principal exigencia a plantear a nuestros gobernantes, y se vinculan también con otras necesidades igualmente acuciantes. Tales son los casos del desarrollo de la educación, la formación técnica y profesional, la activación de los mecanismos de integración a efectos de fortalecer nuestras posibilidades y potenciar la capacidad para apuntar al desarrollo.

En su obra cumbre “Las venas abiertas de América Latina”, Eduardo Galeano desarrolla el concepto de que las principales fuentes de riqueza del continente se han transformado en las causantes de sus mayores males. El desafío actual consiste en transformarlas, definitiva y estructuralmente, en fuentes de desarrollo y sostén de la proyección de nuestro continente hacia el futuro. No se trata el presente de un “sitio para los lamentos”, por el contrario, procura ser testimonio para promover e incentivar los cambios necesarios para la conquista de la verdadera independencia que nuestras comunidades necesitan.

En columnas siguientes, trataremos otros puntos que siguen el hilo conductor de la seria, abordando problemáticas específicas que se relación integralmente con los puntos que se esbozaron en el presente.

Julio Rapetti

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